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miércoles, abril 23, 2014

La historia más bonita del mundo

Estábamos él y yo a mitad de diciembre sentados en la ventana de un bar de Haight Ashbury todavía siendo amigos, yo contándole detalles macabros de mi vida y él un poco de su historia cuando se le ocurrió mencionar que había estudiado Literatura y soltar la pregunta:

- Have you ever read Gebriel Gercia Merquez?

Contesté emocionada que sí, que no sólo lo había leído si no que me encantaba, que mi cuento favorito del mundo lo había escrito él. Fue ahí cuando, totalmente sin querer, solté el primer comentario sospechoso y malintencionado y con mis quiensabecuántas cervezas encima le dije algo así como in fact, that story I'm telling you about reminds me a lot of you. Él me miró con sus ojos enormes y azules y preguntó por qué, cuál es, cómo se llama; "El ahogado más hermoso del mundo" o "The handsomest drowned man in the world" que es el lo mismo pero en inglés, le dije, y para saber porqué me recuerda a ti pues lo tienes que leer. No volvió a tocar el tema pero sé que se quedó pensando en eso toda la noche, en cómo interpretar mi comentario y con la curiosidad en la mirada. Nos fuimos a otro bar ahora en Divisadero donde seguimos platicando de todo y de nada, y unas margaritas más tarde me dijo ya vámonos que ya van a cerrar y te tengo que llevar a tu casa. Yo estaba a punto de subirme a su moto cuando creo le cayó el veinte de mi torpe coqueteo y me agarró de la cintura apretándome contra sus labios, así sin previo aviso ni la más mínima señal de advertencia, y fue con ese beso que yo pude entender los cuentos de García Márquez y toda la magia que existía en el Universo mientras veía fuegos artificiales y se me despertaban millones de mariposas amarillas en el estómago.

Unos días más tarde ya casi en Navidad, él se iba a celebrar con su familia en Washington y yo a esquiar con mis primos a Lake Tahoe, y antes de irnos cada quién por su lado, me invitó a cenar y me confesó que se había metido a stalkear mi Facebook en busca de una pista para mi regalo de Navidad y fue así como dio con mi película favorita de la infancia. It was not easy! me dijo, entregándome un paquetito con el DVD de El último unicornio. Casi se me va el aire, era el regalo más bonito que me habían dado nunca y él lo sabía. Me temblaban las manos y le dejé yo otro paquete sobre la mesa. Well, this was not easy either. Don't open it until Christmas. Nos besamos como si se fuera a acabar el mundo, me dejó en mi casa y se fue.

La noche de navidad, después de media noche, me llegó un mensaje de él dándome las gracias por el regalo. Era la compilación de García Márquez donde venía el cuento de el ahogado más hermoso del mundo pero en inglés, lo había buscado por todas las librerías de San Francisco hasta que di con él. I've already read it, and I loved it, Malvada! ¿Malvada?, sí, ahora te voy a decir Malvada porque tú eres como un personaje de García Márquez. Fue así como empecé a ser su malvada por varios meses más a partir de esa fecha, you're so beautiful, Malvada, can't you see how special you are to me, Malvada?, I love you, Malvada, Te amo, Malvada...

Supongo que cualquiera que hubiera sido nuestro tiempo juntos hubiera sido poco no importando que fueran 100 años, pero el caso es fue muy poco en realidad. Todo acabó demasiado pronto y demasiado rápido y demasiado de repente, pero así pasa en la vida a diferencia de en los cuentos. Como sea, yo a García Márquez me atrevo a decirle Gabo porque no sólo me contó sus cuentos, también me puso un apodo y sin querer, escribió también mi historia y me regaló mucha, mucha magia. Me dejó la seguridad de que cada vez que él lea esos cuentos, no importa cuanto tiempo haya pasado sin vernos, sin hablarnos, sin ser nada; se va a acordar de mi y volveré de alguna manera a ser su Malvada.

Gracias Gabo, a mi me dejaste mucho, nada más y nada menos que la historia más bonita del mundo, nos vemos cuando él y yo estemos juntos de nuevo allá donde el viento se queda a descansar abajo de las camas, donde el Sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles.


Descansa en paz.

miércoles, agosto 10, 2011

Golden Gate Ave.

Después de todo este tiempo que han parecido siglos, vidas completas; por fin te dejo ir. Ya no te extraño ni te extrañaré nunca. Te quise con toda el alma, te di todo y no me arrepiento. Gracias por tus miradas azules y tus olas de mar.

Hasta siempre. Y no te molestes en volver.

miércoles, mayo 11, 2011

Sin sentido.

Me haces falta. Me haces falta para encontrar mi dirección en esta vida, para enfrentarla y para vivirla. Me hacen falta tus ojos de mar y tus manos que a pesar del frío siempre estuvieron tibias. Me hace falta nuestra Luna a la mitad del parque, las olas que te gustaba perseguir, la arena húmeda de nuestra playa, tu chamarra en mis hombros. Me hace falta que me hagas cosquillas para que me vuelva a reír, me hacen falta tus chistes, tu alegría, nuestros programas favoritos, la pizza que nos comíamos en la cama, tus calcetines de colores. Tú, todo tú, tu estatura, tus jeans rotos, tus brazos, tus besos, tus audífonos del iPod, tu voz, los nombres que me inventabas, los planes que se nos quedaron flotando en el aire, tu moto. Y es que esta necedad mia de acordarme tanto de ti todo el tiempo, esa ausencia tuya que me pisa los talones, esa voz que me sigue diciendo que eras tú y que no será ya nadie más que tú y que me va a acabar matando tarde o temprano...

Te extraño. Un chingo.
Regresa.

Estoy rota.

miércoles, septiembre 01, 2010

Men in kilts and Highland dancing.

Hace ya algunos viernes, enfundada en unos pantalones de imitación cuero, una blusa escotada y mis zapatitos de plataforma negra; fui arrastrada en contra de mi voluntad por mi mejor amiga de la prepa hasta los bares de la Condesa. Hacía aproximadamente cinco años que no salíamos ella y yo solas y por alguna extraña intuición del universo, esa parecía una buena noche para regresar a las andadas. Así fue como después de inspeccionar muchos lugares (como dos, ja), entramos a un barecillo bastante equis donde la música se oía super fresa (nuestra favorita) y la gente no parecía tan mamona, así que podríamos bailar ridículamente como lo hacíamos en nuestros buenos tiempos de juventud. Ya adentro, nos instalamos en el primer sillón que vimos desocupado y pedimos ella un Bailey’s y yo super loser una Coca con hielo (por eso de que no puedo tomar). Y entonces, como lo habíamos prometido, nos dedicamos a bailar estúpidamente sin prestar mayor atención a los asistentes masculinos, que a final de cuentas, después de escanear brevemente el lugar, no había ni uno solo más o menos decente como para perder el tiempo en ligotear.
Fue en una canción de negros cuando un bombón al que yo no había visto se me acercó de la nada y balbuceó algo que no pude entender.
- ¿Quéeee?
- Do you speak English?- me dijo con acento de Harry Potter.

Y bueno, pues que nos ponemos a hablar en inglés, yo con mi acento pésimo y a él que todas las palabras le sonaban tan bonitas. A mi amiga le presentó a su amigo australiano mientras me contaba que él era escocés, que había estado en México desde hacía unos días y que se iba a el lunes de regreso a su país. Bailamos, y un mesero bastante oportuno me empujó al pasar, haciendo que me pegara al cuerpecito super bien formado del escocés, el cual ni tardo ni perezoso, aprovechó la oportunidad y me besó. Y pues que me gusta la besuqueada y que ya no nos despegamos en toda la noche, hasta que pusieron Timbiriche y todas esas cosas de mi (uuuuh) generación y pues no me quedó más remedio que quitarme los malditos tacones traicioneros que ya me habían sacado ampollas y ponerme a brincar como una loca con mi amiga mientras los extranjeritos nos veían con cara de whatthebloodyhell mientras trataban de imitar nuestras coreografías. Total que intercambiamos mails y nos despedimos y pues cada quien para su casa/hostal y todo bien.

Al otro día me encontré un mail del escocés en mi inbox preguntándome que si quería hacer algo el domingo, y pues como no tengo vida social y menos los domingos, quedamos de vernos afuera del Museo de Antropología en Chapultepec. Obvio, el siendo escocés, estaba ahí a la hora en punto, y yo corriendo porque el taxi no llegaba y el tráfico no cooperó nada, llegué un poco tarde pero sin perder el glamour. Nos fuimos a pasear, tomamos un camión a la Roma (resultó que el escuincle sabía usar mejor el transporte público mexicano que yo, ja) y me lo llevé a La Cervecería. Hizo una cara extraña al probar la michelada, pero le dije que no se podia ir de México sin probar una. Me platicó de su país, de sus hermanas, de que había vivido en Francia donde era instructor de esquí (punto más para él), que ya tenía chamba para cuando regresara, que se había pasado las últimas siete semanas viajando solo por Latinoamerica, que había surfeado en Costa Rica (cien puntos más para él), y que se le hacía raro y bien bonito ver que en México la gente se besaba y abrazaba en la calle así, a plena luz del día. Yo le conté un poquito de mi, y entonces me agarró la mano y me la apretó fuerte y me dijo con su ancento encantador:
- Nunca nadie me había besado como tú me besaste el viernes. Me pones nervioso, ¿sabes?... Si quisieras, podrías hacer lo que fuera de mi.

Yo sonreí, tratando de olvidar que le llevaba cinco años y que él se regresaba en unas horas a su país primermundista y que yo todavía traigo el corazón hecho millones de pedacitos filosos que se me entierran profundo en el alma cada que respiro. Me le quedé viendo y me di cuenta por qué me gustan chavitos. Y es que a los 23 pareciera que todavía no se les acaba la ternura en la mirada, en las palabras, en los besos. Caminamos agarrados de la mano hasta un cafecito, y ahí nos quedamos platicando otras dos horas, hasta que empezó a llover estrepitosamente. Esperando el taxi, me abrazó muy fuerte, y nos quedamos así, mojándonos sin que nos importara la lluvia. Por primera vez en meses, sentí que el aire me entraba a los pulmones. Y respiré.

Lo dejé en el metro Centro Médico. Nos besamos mucho, apresurado y lento, desesperadamente como cuando se sabe de antemano que será la última vez. Prometimos escribirnos, se bajó del taxi, me dijo adiós con la mano y se alejó.

Al día siguiente, me encontré con un mail que decía:
"Me dio mucho gusto haber decidido salir el viernes, porque así pude conocerte. Me gustaría que las circunstancias fueran diferentes, pero puedes estar segura que te voy a recordar por siempre. Espero volver a verte algún día."

Y yo, mientras sonreía, respire profundo sabiendo que en cualquier momento, el aire me iba a empezar a faltar otra vez.

martes, junio 01, 2010

Y volver, volver, volver...

Se me escurre una lagrimita por los recuerdos que me llevo (todos, toditos, los de la playa, los de los días llenos de niebla, los que se huelen, los que suenan todavía en mi cabeza, los que me hacen sentir este vacío en mi corazón de pollo, todos) y otra por las ilusiones que dejo (las que jamás se cumplieron, las que dejé en la cama inflable que me prestaron, las que se me fueron por entre los dedos por tener las manos frías y las que nomás me imaginé que, por alguna razón, ahora sí me iban a ser concedidas...)

El nudo que tengo en la garganta es tan grande que no me deja respirar. Me duelen las entrañas, los ojos, hasta el pelo.
Y no puedo hacer más nada que treparme en un avión, con todas mis esperanzas apretadas en el puño.

Cuéntenme un cuento con final feliz.

lunes, mayo 10, 2010

I think I'm finally scared now...

... you think I'm weak,
I think you're wrong...



Me caga despertarme triste. Ayer que me estaba quedando dormida supe que hoy iba a despertarme triste, lo supe así nomás, como siempre. Nunca he sabido bien a qué se debe, el caso es que ahí está y ya. ¿Nunca has extrañado un beso?... Extrañas los besos que nunca fueron, esos que tanto te prometieron. Los que no te darán en un futuro. Los que sabían a cigarro y a café. En los que dejaste el alma. Los de despedida que siempre saben a sal. Los rápidos, los desesperados, los inocentes, los que siempre te llevarán a algo más. Nunca los condescendientes, porque esos duelen demasiado y no valen la pena, pero sí esos que imaginas cuando piensas en sus labios, los que das desde lejos.

¿Alguna vez has pensado en morirte? ¿Será luz, estará oscuro, te quedarás con una sonrisa? Te vas a morir, no hay duda, pero que de eso se preocupen los otros que van a extrañarte. Ojalá te extrañen bonito, despacio, sin llorar y sin hacer ruido. Ojalá que cuando se acuerden de ti sonrían. Ojalá que se acuerden mucho pero no demasiado, nomás lo suficiente pa’ que no dejes de existir tan de repente.

A lo mejor hoy me desperté triste porque me desperté demasiado temprano y demasiado sola y demasiado lejos. ¿Te has dado cuenta que desde hace tiempo ya nada es fácil? Pareciera que tienes que pagar un precio por todo lo que te importa. Un precio alto. ¿Quieres amor? Pues vete a buscarlo. Y si lo encuentras seguro lo encuentras lejos, así que prepárate para tener que decidir todo el tiempo. Escoge. Vas a escoger el amor porque a eso viniste. Porque es lo más importante. Porque no te queda de otra. Y sabes que tarde o temprano va a dolerte porque así es, porque nunca sabes cómo se terminará la historia. Y aún así cierras los ojos cada que das un beso. Tonta.

Hoy me desperté triste porque lo extraño. Me pregunto por qué todo es tan difícil, qué va a ser de nosotros, si a él le importa tanto como a mi, si también se preocupa, si me extrañaría lo suficiente como para no dejarme ir. ¿La verdad? no creo. Y duele.

¿Alguna vez te has preguntado si Dios existe?... Por que ¿sabes, Dios?, éste sería un buen momento pa’ mandar alguna señal, aunque sea en forma de epifanía.



También se aceptan vales de despensa.

sábado, mayo 08, 2010

¡Pajaritos a volar!

Para llegar a casa de mi surfer usualmente tengo que tomar dos camiones, pero como ayer el día estaba bonito (cosa rara en los San Franciscos), decidí saltarme el primero y caminar. No había yo caminado ni una cuadra cuando así, a media calle, me encontré tirado un billete de $10 USD. Yo NUNCA me encuentro dinero tirado en la calle, y menos dólares, y menos $10, así que recogí el billete con una gran sonrisa por mi buena suerte y seguí caminando. Llegué a la parada del segundo camión cuando empezó a hacer un chingo de aire frío. Quince minutos... veinte; el estúpido camión no pasaba y yo empezaba a congelarme, así que decidí mejor aventarme las las doce cuadras faltantes a pie a ver si así entraba en calor. Di media vuelta y no acababa yo de dar dos pasos cuando vi una pequeñísima bolita gris acurrucada al lado de la banqueta. No sé por qué me llamó la atención, nunca veo para abajo cuando camino. Me acerqué a ver qué era, y descubrí un minúsculo pajarito (no les miento, no medía ni cuatro cm.) que seguramente se acababa de caer de su nido. Ahora, conmigo pasa un fenómeno extraño: cuando veo un animalito indefenso y vulnerable empiezo a llorar. Así de la nada. Y la ridícula de su servidora recogió al pajarito mientras lloraba a moco tendido, sí, a media calle. Lo envolví en un kleenex que traía en la bolsa y lo acomodé en mi mano con mucho cuidado de no lastimarlo. Nueve cuadras y muchos mocos después llegué con mi surfer (que al verme llorosa y con un kleenex apretado en mi puño, me preguntó un poco alarmado si me había pasado algo y traía yo un pedazo de dedo o algo así en la servilleta, ja).

Ustedes ya saben que yo viví en México 28 años, y encontrarme pajaritos en la calle me pasaba seguido. Siempre los recogía (con todo y corucos), los ponía en una caja de zapatos llena de trapos y les daba agua y pan remojado con un palillo. Casi siempre se me morían a los dos o tres días. Luego los envolvía en una servilleta con mucho cuidado, los ponía en una cajita de medicinas y los enterraba en mi jardín. ¿No es eso lo que hacíamos todos?...

En México, sí. Ayer me di cuenta que en verdad estoy en el primer mundo. ¿Cómo?... pues me disponía yo a buscar pan para tratar de darle de comer al pequeño Tuirer (así lo bauticé por que traía un escándalo inversamente proporcional a su tamaño) cuando mi surfer me dijo que a una cuadra quedaba una veterinaria y que mejor lo lleváramos ahí pa' ver si nos podían ayudar. Fuimos y nos dieron un teléfono. Llamamos al teléfono y nos transfirieron a la protectora de animales. Nos interrogaron. Me dijeron que no le diera nada de comer. Casi me regañan por no fijarme si los papás del pajarito estaban cerca cuando lo recogí. Y nos dijeron que iban a mandar a alguien a recogerlo. Hora y media después, un señor con uniforme como de policía tocó el timbre. Le di la caja donde había acomodado a Tuirer. Me dijo que lo iban a llevar a un veterinario y que se iban a encargar de él. Me dió las gracias por cuidarlo y lo metió en su camioneta especial donde me dijo tenía otros dos iguales. Ni me dejó despedirme. Chale, pensé. Qué chingón que el nido de donde se cayó el pajarito haya estado en San Francisco, así no tendré que buscar una cajita de medicinas porque seguramente, tarde o temprano se me iba a morir...

¿Y los $10 dólares?... Fue como si Dios me hubiera pagado por adelantado por hacerle un servicio a la comunidad.

jueves, abril 29, 2010

Don't stop believing...

Hold on to this feeeeeliin'...

Ando de emo. Resulta que me tengo que volver a mudar y no quiero. Y lo peor no es eso, si no que me tengo que mudar antes del lunes. Sí, es una mamada y sí, ando como loca buscando algo cerca de aquí porque amo este barrio, tiene toda la onda y aparte ya me sé las líneas de camión y me queda cerca de la casa de mi surfer. No sean gachos, mándenme buenas vibras pa' encontrar algo en chinga y que me convenga. Odio andar de judío errante, me caga sentir que ningún lugar es mio, me caga. Me caga tanto que ando pensando seriamente en regresar a México donde está mi casa y mi familia y mi mamá que me hace de comer lo que me gusta y mis amigos que no me dejan estar triste nunca y los tacos y las quesadillas de la esquina. Pero maldito sea el amor, ando en la pendeja y hacía mil años que no sentía esto por alguien y nos vemos y se nos cae la baba y todas esas cursilerías que no me dejan regresar a mi país.


¿Por qué, Cupido, por qué?

miércoles, abril 21, 2010

La televisión de ahora ya no es lo que era, ya no es lo que era...

El otro día mi surfer me dejó sola viendo la tele en su casa porque el surf report decía que las olas iban a estar súper maravillosamente increíbles en Ocean Beach y cuando eso pasa todo lo demás se le olvida (ah, pero querías andar con un surfer ¿verdad reina? me lleva la chingada)... Dos horas después llega y me cuenta de las olas y de las piedras y de las focas y de que se raspó y warawara. Yo me le quedo viendo y le digo:

- ¿Sabías que acaban de sacar unas galletas Ritz que son mitad galleta mitad pretzel?

Segundos de silencio y suelta la carcajada.

Yo hablaba en serio. ¿Apoco no es la botana perfecta? ¿cómo es que a nadie se le había ocurrido antes?

A mi surfer le da risa, pero es que mi cerebro suele memorizar los datos menos-menos importantes. Ya ven, eso es lo que pasa cuando a una la dejan sola viendo dos horas de casi puros comerciales y sin desayunar.


Ahora adivinen qué me compré ayer que fui al super...

miércoles, abril 07, 2010

Garabatos.



No tengo mucho que hacer como podrán darse cuenta, así que me puse a garabatear y como resultado de mi ociosidad, aquí nos tienen a mi surfer y a su servidora versión Humberto Ramos; porque soy su fans from hell.


¿Apoco no nos vemos re-bonitos?...

martes, marzo 09, 2010

Wishlist.

Tengo ganas de tomarme una foto bonita contigo donde salgamos sonriendo y nos veamos bien felices y enamorados para poder pegarla en mi nuevo cuarto y acordarme de ti todos los días, por eso acabo de comprar unos imanes padrísimos para pegar cosas en la pared.

Tengo ganas de dormir contigo sin que nos tengamos que levantar a cierta hora a la mañana siguiente, y entonces poder ir a desayunar o al cine o a pasear sin prisas, o nomás sentarnos en un parque y platicar de nada mientras se nos pasa el tiempo sin que nos demos cuenta. Puedes traer a tu perro, si quieres, que me cae re bien.

Tengo ganas de subirme a tu camioneta y que manejes a alguna playa de esas que quedan cerca, y entonces quitarme los zapatos y sentir la arena y oir las olas y que caminemos de la mano mientras olemos la sal del aire, y que a lo mejor de regreso te estaciones de repente y hagamos el amor en la parte de atrás de la camioneta y nos quedemos así hasta que se haga de noche en el mar.

Tengo ganas de que me despiertes siempre con un beso que se sienta sincero y lleno de ganas, y de que me digas 'te amo' de preferencia en español porque en inglés como que no tiene tanto chiste.

Tengo ganas de que un día pronto te des cuenta que me quieres lo suficiente como para que vivamos juntos y entonces yo pueda ver cómo te concentras mientras trabajas enfrente de tu laptop y te enojas y la maldices cuando algo no te sale bien y también sentirte todas las noches cuando a las cuatro de la mañana te da hambre y te tienes que levantar por algo de comer.

Tengo ganas de que me ataques a cosquillas para que luego te me quedes viendo con esa mirada tierna que a veces se te escapa sin querer, y entonces yo te pueda llenar de besos y de mordidas y de todo ese cariño que luego te cuesta tanto trabajo entender pero que a mi no me importa explicártelo cuantas veces quieras.

Tengo ganas de que sepas que soy toda tuya y de que te des cuenta que me gustas tanto que se te quite el miedo y te dejes llevar y nos vayamos juntos entonces sí a dónde tú quieras, que a mi ya no me va a importar.


Ahora, la pregunta es: ¿me dejas?

miércoles, marzo 03, 2010

Y que conste que éste post no es una queja.

Bueno, pues primero que nada una disculpa por el inmisericorde abandono del blog, pero mi vida ha sido toda una telenovela venezolana estos últimos días. Les cuento: Resulta que la semana pasada me salí de casa de mi prima, viví en un motel 72 horas y después de mucho buscar me mudé al barrio hippie de San Francisco con dos roomates gays, uno de los cuales se dedica a cultivar y vender mota. No tengo cama todavía, ni cortinas por cierto y tampoco internet, el cual se supone me instalan más tarde (espero). Mi ropa está toda regada en el piso, me urge sacar un sillón viejo que me dejaron adentro del cuarto el cual no cabe por la puerta y que está lleno de pelos de gato. Sobra decir que mi surfer es alergiquísimo a los gatos y que si el sillón no sale él no puede entrar. Great.

A veces creo que me acostumbré demasiado a las relaciones donde todo eran pedos, frustraciones, celos y discusiones, y ahora todo es tan tranquilo que hasta se siente raro. Se siente tan raro que ni siquiera sé que pensar, como que yo insisto en enamorarme perdidamente y sentir que me quiero cortar las venas con galletas de animalitos cada cinco segundos, pero con el surfer todo ha pasado tan natural que ni pretextos me da para llorar quedito en las noches. ¿Acaso estoy loca? ¿necesito ayuda profesional? ¿unas vacaciones?... Tengo miedo de decirle que ya como que lo quiero. Pienso eso y me entretengo un rato haciéndome chaquetas mentales de que quétalsiesto pero quétalsiaquello. Luego me acuerdo de él en su wetsuit y todo está bien otra vez. Creo que soy bipolar.

Le voy a decir a mi roomate gay que se moche con un poquito de su última cosecha, a ver si se me pasa lo chipil.

lunes, febrero 15, 2010

All-in.

- Yo desde que empecé con mi ex supe que no iba a ser él
- Es curioso que lo digas, pero a mi me pasó lo mismo con mi ex, desde el principio sabía que ella no era para mi
- Y ahora, conmigo, ¿estás contento?
- Muy. Pero no te lo digo porque contigo es lo mismo que como tener cuatro ases, tienes el mejor juego pero pierdes si no aprendes a poner tu poker face.

Qué sabio es mi surfer.

Diez años. El mar sabía que iban a ser diez años. Ayer me lo dejó saber quedito, y sonrió.

lunes, febrero 08, 2010

Sentí bonito cambiar mi estatus en Feisbuc.

Curiosa la vida con sus circunstancias. Ahora resulta que donde más feliz soy es en un cuarto sin almohadas, al lado de un perrito cagadísimo (¿un perro? ¿yo?, ja!, quién lo hubiera pensado) y donde la calefacción hace ruido. Ahora resulta.

Supongo que no soy tan high maintenance como yo pensaba. Nah, pa' que me hago güey, la verdad es que ya lo sabía. Me encanta su espontaneidad y me vale un pepino en rodajas con chile piquín dormir en un colchón en el suelo mientras sienta cómo me respira en la nuca. Curiosa la vida con sus circunstancias que me hacen darme cuenta que no necesito nada más.

Además, se aprendió el sabor de helado que me gusta y me lo lleva a la cama.
Y deja que mis tobillos le hablen directito al oído.

Ahorasíyamecargó.

Por cierto, me acaba de hablar para decirme que ya consiguió unas almohadas. Aww, me lo como.

lunes, febrero 01, 2010

Brillo, aunque no sé cómo pasó.

Tengo la piel cubierta de mini chispitas y no sé por qué, porque según yo no me puse la crema esa especial con chispas, es más, la dejé en México. Tendré que ponerme a ver cuál es el jabón que me dejó brillante, qué raro.

En una de esas reflexiones que una hace cuando se está bañando, me di cuenta que a mi edad (ja) la gente tiende a enamorarse más de un sentimiento o de una idea que de una persona. Uno tiene un ideal de vida y entonces ya cualquier individu@ que se adecúe más o menos a ese ideal será el elegido. ¿Qué pasó con todo eso de encontrar a nuestra alma gemela y luchar por ella y así y así?... Chale, ya no hay valores. Diosito por favor no dejes que a mi me pase lo mismo, yo sí quiero enamorarme de la persona correcta y entonces sí, juntos ponernos a buscar qué es lo que queremos. Ash, es que siempre me ha chocado ser como el promedio, no es mi culpa.

Mejor ahora me concentro en su peso, en leerle bien los labios para aprenderme su idioma y en memorizarme la distancia exacta (en pulgadas, para no confundirnos) que hay entre sus rodillas cuando me tiende en la cama y me ve con esos ojos de niño a punto de hacer alguna maldad. Aw, ternurita.

Hoy brillo, literal.

miércoles, enero 27, 2010

Hermanadas.

- (...) Y entonces me pidió de favor que si le podía comprar una medicina que se llama Lisinopril y llevársela ahora que me voy, porque ya ves que allá en los estates pa' todo necesitan receta
- ¿Y no te pidió que la metieras en bolsitas y luego te la tragaras?... No manches te está usando de su burro, hermana
- ¿De su burro?... de su MULA, querrás decir, duh
- Ah sí, ¿verdad? jajaja iiiuh se me olvidaba que la que lo está usando a él de burro eres tú.