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martes, agosto 24, 2010

¿Somos hombres o... ardillas?

Como muchos de ustedes ya saben, soy, he sido y seré fan de Hanson toda mi vida. O bueno, desde que tenía quince, pues, y considerando que el día de hoy tengo casi (hágase énfasis en el CASI) el doble de edad, pues se puede decir que ya llevo un buen rato babeando cada vez que veo a Taylorpapacitomirey, o que un gritito de fan adolescente quiere salir de mi garganta cada que escucho alguna de sus canciones, o que compro boleto de primera fila para sus conciertos cada que tengo la suerte de que anden por donde yo en ese momento. Pero bueno, ese no es el punto de este post. El punto de este post es que ayer tuitée (sp?) lo siguiente:

¿Cómo es posible tanta hermosura y tanto talento junto en un sólo güey? (link de un video que les dejo al final)

Y entonces, un follower al que yo no sigo me contesta:

pus porque es putote.


...


Ok, buena explicación, querido follower al que no sigo. ¿Eso quiere decir que los tipos guapos y talentosos a huevo tienen que ser putos? ¿por qué? ¿es como una regla general o algo así de la cual yo no me había enterado?... ¿O es acaso que la mayoría de los hombres son tan inseguros que no pueden aceptar que un tipo bendecido por la genética tenga, aparte, mucho talento y miles de mujeres gritando cada vez que emite algún sonido, mueve una ceja o parpadea?... Porque me puedes argumentar que no te gusta su música, y es más, si sabes de música, hasta me puedes explicar por qué las canciones de Hanson apestan y yara yara. Pero de que el tipo es guapo, talentoso, y aparte (me consta) buen pedo; lo es. Si es puto o no, qué más da, de todas maneras sigue haciéndome chambas buenísimas en todas mis fantasías. Lo mismo pasa con Zac Efron, Chace Crawford, todos los bonitos famosos. Lo mismo pasó con Leonardo DiCaprio en su época titanesca: en cuanto se le quitó lo bonito, los hombres dejaron de decir que era puto. Curioso fenómeno, digo yo.

Así es que, hombres de este mundo, cada vez que nos dicen que algún guapo que nos gusta es puto, los que quedan mal son ustedes. News flash: A nosotras no nos va a dejar de gustar el guapo en cuestión y, en cambio, ustedes quedarán como unos ardidos.

Gracias por su atención.



P.D.- Les dejo el video, por si lo quieren ver. Esa canción me hace llorar. La frase con la que empieza, well I just can't seem to pity 'cause my heart's to numb to feel, and the smile does all the talking, though the pain is all that's real... ¿Quién no se ha sentido así?

P.D. #2- Te amo, Taylor Hanson.

sábado, mayo 08, 2010

¡Pajaritos a volar!

Para llegar a casa de mi surfer usualmente tengo que tomar dos camiones, pero como ayer el día estaba bonito (cosa rara en los San Franciscos), decidí saltarme el primero y caminar. No había yo caminado ni una cuadra cuando así, a media calle, me encontré tirado un billete de $10 USD. Yo NUNCA me encuentro dinero tirado en la calle, y menos dólares, y menos $10, así que recogí el billete con una gran sonrisa por mi buena suerte y seguí caminando. Llegué a la parada del segundo camión cuando empezó a hacer un chingo de aire frío. Quince minutos... veinte; el estúpido camión no pasaba y yo empezaba a congelarme, así que decidí mejor aventarme las las doce cuadras faltantes a pie a ver si así entraba en calor. Di media vuelta y no acababa yo de dar dos pasos cuando vi una pequeñísima bolita gris acurrucada al lado de la banqueta. No sé por qué me llamó la atención, nunca veo para abajo cuando camino. Me acerqué a ver qué era, y descubrí un minúsculo pajarito (no les miento, no medía ni cuatro cm.) que seguramente se acababa de caer de su nido. Ahora, conmigo pasa un fenómeno extraño: cuando veo un animalito indefenso y vulnerable empiezo a llorar. Así de la nada. Y la ridícula de su servidora recogió al pajarito mientras lloraba a moco tendido, sí, a media calle. Lo envolví en un kleenex que traía en la bolsa y lo acomodé en mi mano con mucho cuidado de no lastimarlo. Nueve cuadras y muchos mocos después llegué con mi surfer (que al verme llorosa y con un kleenex apretado en mi puño, me preguntó un poco alarmado si me había pasado algo y traía yo un pedazo de dedo o algo así en la servilleta, ja).

Ustedes ya saben que yo viví en México 28 años, y encontrarme pajaritos en la calle me pasaba seguido. Siempre los recogía (con todo y corucos), los ponía en una caja de zapatos llena de trapos y les daba agua y pan remojado con un palillo. Casi siempre se me morían a los dos o tres días. Luego los envolvía en una servilleta con mucho cuidado, los ponía en una cajita de medicinas y los enterraba en mi jardín. ¿No es eso lo que hacíamos todos?...

En México, sí. Ayer me di cuenta que en verdad estoy en el primer mundo. ¿Cómo?... pues me disponía yo a buscar pan para tratar de darle de comer al pequeño Tuirer (así lo bauticé por que traía un escándalo inversamente proporcional a su tamaño) cuando mi surfer me dijo que a una cuadra quedaba una veterinaria y que mejor lo lleváramos ahí pa' ver si nos podían ayudar. Fuimos y nos dieron un teléfono. Llamamos al teléfono y nos transfirieron a la protectora de animales. Nos interrogaron. Me dijeron que no le diera nada de comer. Casi me regañan por no fijarme si los papás del pajarito estaban cerca cuando lo recogí. Y nos dijeron que iban a mandar a alguien a recogerlo. Hora y media después, un señor con uniforme como de policía tocó el timbre. Le di la caja donde había acomodado a Tuirer. Me dijo que lo iban a llevar a un veterinario y que se iban a encargar de él. Me dió las gracias por cuidarlo y lo metió en su camioneta especial donde me dijo tenía otros dos iguales. Ni me dejó despedirme. Chale, pensé. Qué chingón que el nido de donde se cayó el pajarito haya estado en San Francisco, así no tendré que buscar una cajita de medicinas porque seguramente, tarde o temprano se me iba a morir...

¿Y los $10 dólares?... Fue como si Dios me hubiera pagado por adelantado por hacerle un servicio a la comunidad.