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miércoles, abril 23, 2014

La historia más bonita del mundo

Estábamos él y yo a mitad de diciembre sentados en la ventana de un bar de Haight Ashbury todavía siendo amigos, yo contándole detalles macabros de mi vida y él un poco de su historia cuando se le ocurrió mencionar que había estudiado Literatura y soltar la pregunta:

- Have you ever read Gebriel Gercia Merquez?

Contesté emocionada que sí, que no sólo lo había leído si no que me encantaba, que mi cuento favorito del mundo lo había escrito él. Fue ahí cuando, totalmente sin querer, solté el primer comentario sospechoso y malintencionado y con mis quiensabecuántas cervezas encima le dije algo así como in fact, that story I'm telling you about reminds me a lot of you. Él me miró con sus ojos enormes y azules y preguntó por qué, cuál es, cómo se llama; "El ahogado más hermoso del mundo" o "The handsomest drowned man in the world" que es el lo mismo pero en inglés, le dije, y para saber porqué me recuerda a ti pues lo tienes que leer. No volvió a tocar el tema pero sé que se quedó pensando en eso toda la noche, en cómo interpretar mi comentario y con la curiosidad en la mirada. Nos fuimos a otro bar ahora en Divisadero donde seguimos platicando de todo y de nada, y unas margaritas más tarde me dijo ya vámonos que ya van a cerrar y te tengo que llevar a tu casa. Yo estaba a punto de subirme a su moto cuando creo le cayó el veinte de mi torpe coqueteo y me agarró de la cintura apretándome contra sus labios, así sin previo aviso ni la más mínima señal de advertencia, y fue con ese beso que yo pude entender los cuentos de García Márquez y toda la magia que existía en el Universo mientras veía fuegos artificiales y se me despertaban millones de mariposas amarillas en el estómago.

Unos días más tarde ya casi en Navidad, él se iba a celebrar con su familia en Washington y yo a esquiar con mis primos a Lake Tahoe, y antes de irnos cada quién por su lado, me invitó a cenar y me confesó que se había metido a stalkear mi Facebook en busca de una pista para mi regalo de Navidad y fue así como dio con mi película favorita de la infancia. It was not easy! me dijo, entregándome un paquetito con el DVD de El último unicornio. Casi se me va el aire, era el regalo más bonito que me habían dado nunca y él lo sabía. Me temblaban las manos y le dejé yo otro paquete sobre la mesa. Well, this was not easy either. Don't open it until Christmas. Nos besamos como si se fuera a acabar el mundo, me dejó en mi casa y se fue.

La noche de navidad, después de media noche, me llegó un mensaje de él dándome las gracias por el regalo. Era la compilación de García Márquez donde venía el cuento de el ahogado más hermoso del mundo pero en inglés, lo había buscado por todas las librerías de San Francisco hasta que di con él. I've already read it, and I loved it, Malvada! ¿Malvada?, sí, ahora te voy a decir Malvada porque tú eres como un personaje de García Márquez. Fue así como empecé a ser su malvada por varios meses más a partir de esa fecha, you're so beautiful, Malvada, can't you see how special you are to me, Malvada?, I love you, Malvada, Te amo, Malvada...

Supongo que cualquiera que hubiera sido nuestro tiempo juntos hubiera sido poco no importando que fueran 100 años, pero el caso es fue muy poco en realidad. Todo acabó demasiado pronto y demasiado rápido y demasiado de repente, pero así pasa en la vida a diferencia de en los cuentos. Como sea, yo a García Márquez me atrevo a decirle Gabo porque no sólo me contó sus cuentos, también me puso un apodo y sin querer, escribió también mi historia y me regaló mucha, mucha magia. Me dejó la seguridad de que cada vez que él lea esos cuentos, no importa cuanto tiempo haya pasado sin vernos, sin hablarnos, sin ser nada; se va a acordar de mi y volveré de alguna manera a ser su Malvada.

Gracias Gabo, a mi me dejaste mucho, nada más y nada menos que la historia más bonita del mundo, nos vemos cuando él y yo estemos juntos de nuevo allá donde el viento se queda a descansar abajo de las camas, donde el Sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles.


Descansa en paz.

lunes, septiembre 26, 2011

News feed.

Estoy aburrida. Estoy en un Starbucks esperando a que lleguen por mi, escribiendo esto desde la laptop de mi chamba, que es una MacBook nuevecita y padre padre desde donde me gusta mamonear como si fuera mia (ja). Hay un Godínez enfrente de mi jugando ajedrez solo, un pandroso guapo leyendo un libro y una lobuki hablando por celular. Yo ya cumplí treinta años en medio de un karaoke con mis mejores amigos, sigo sin entender los cambios del Facebook y me he gastado una considerable cantidad de dinero comprando estupideces por internet. Me estoy mudando de casa, mi cuarto parece zona de guerra lleno de cajas a medio cerrar y yo me he convertido en una bola de polvo. Me he vuelto una cursi incurable que manda mensajitos llenos de corazones y salta de celos a la menor provocación. Me largué a Playa del Carmen con mi aquel, me emborraché un poquito con tequila y odié regresar a la ciudad. Pero, cosa rara, estoy contenta. Mi frapuccino grande me salió gratis por contestar una encuesta y me acabo de encontrar a un amigo en el Starbucks que resultó ser amigo a su vez del pandrosito guapo y, que raro, resulta que es francés. A mi el ojo no me falla.

Pero yo soy mujer comprometida. Y enamorada. Y así.

Mis posts se han vuelto muy aburridos y esporádicos, lo sé. Dejen nomás me regresa la inspiración, disculpen, ya estoy un poco senil.

miércoles, junio 29, 2011

Revival.

En estos diez años, hubo contenidos tres mundiales de fútbol y tres olimpiadas. Estalló la guerra de Irak, tiraron las Torres Gemelas, un tsunami destruyó Tailandia, hubo una boda real vista por millones y se inventó el iPhone. Yo acabé una carrera, trabajé siete de esos diez años en publicidad, tuve un gato, conocí Europa, pasé un año nuevo en NYC, otro en un bar gay de San Francisco dándole la bienvenida a uno de los grandes amores de mi vida para pasar el que le siguió despidiéndolo en la cama fría de un motel. En esos diez años, me hice cuatro tatuajes y seis piercings, me corté el pelo, me volvió a crecer y me lo volví a cortar, casi muero de salmonela, besuquée a cuanto guapo se me antojó, fue mi primera vez y después me volví experta en el sexo a base de pura práctica, me enamoré como unas quince veces, me desenamoré unas veinte, aprendí a esquiar y a wakeboardear, intenté hacer snowboard, me revolcó una ola, casi me ahogo en el mar, conviví con un pomeranian, viví con dos gays, presencié el funeral de un drag queen en un pub también en San Francisco, estuve en el Golden Gate, en la Torre Eiffel, en la Sagrada Familia, en el Big Ben, en la 5ta avenida, en los Cabos, en Playa del Carmen, Ixtapa, Santa Cruz y Puerto Vallarta; fui a un promedio de ocho bodas, me compré mucha ropa, más zapatos, conocí mucha gente nueva, perdí amigos que resultaron no ser mis amigos de a de veras, pasé varios cumpleaños borracha en Acapulco, me puse muy muy peda varia vez, lloré amargamente lamentando mi vida, me pusieron el cuerno, puse el cuerno, disfruté parrilladas y Navidades con la familia, perdí a una abuela y a un abuelo, escribí en tres blogs (o cuatro), chillé como quinceañera con películas cursis, nació el hijo de mi mejor amiga, leí muchos libros, supe como acababa Harry Potter, descubrí que los europeos se rasuran TODO, entré al gimnasio, me deprimí tanto que pensé que no la libraba, bailé hasta altas horas de la noche con mis amigas y mis tacones, se graduó mi hermano, fumé mota, extrañé a mi país cuando estuve lejos, me atasqué de quesadillas, hice mi perfil en Facebook, me volví adicta al tuiter, pasé muchas noches en camas que no son la mia, aprendí a cocinar chilaquiles, le entregué mi corazón a todas las personas equivocadas, me rompieron la madre, me caí y me quedó un ojo morado por dos semanas, aprendí mucho de mi a punta de madrazos, me volví una mejor persona, me empecé a caer bien y a gustar tal cual soy...

Y todo eso junto con muchas cosas más que pasaron a lo largo del camino, me trajeron aquí, me llevaron hoy a esa calle en la Condesa donde él, tan diferente y tan el mismo de hace diez años, me preguntó con su sonrisa tierna: Andrea, ¿quieres andar conmigo?


Continuemos la historia.

miércoles, mayo 18, 2011

Enjoy the silence.

Tenía yo diecinueve años recién cumplidos cuando conocí al que sería mi primer novio "formal". Iba en mi misma universidad sólo que un año abajo, y desde que lo vi la primera vez me encantó. Cada descanso, esperaba sentada en la cafetería a que él bajara también y lo veía medio embobada, hasta que un amigo me lo presentó en una clase de dibujo. Yo ya estaba bien emocionada cuando me enteré que había empezado a andar con otra niña. Dos semanas después, lo intercepté en un pasillo y platicando, me dijo que si yo quería andar con él dejaba a la otra. Desde ese 17 de noviembre se nos vio juntos por todos los rincones de la escuela, mis amigos se convirtieron en los suyos, nos ayudábamos con las interminables tareas, conocí a sus papás y a sus hermanos y él a los míos, caminamos de la mano por los parques, hicimos nuestras varias esquinas, brillamos en las banquetas, nos besuqueamos en el sillón de mi sala, despertamos envidias entre los demás compañeros, bailamos en unos XV años y nos conocimos y desconocimos miles, millones de veces.

Durante el año y medio que anduvimos, nos quisimos de a de veras. Nos mandábamos cartas de amor cada mes cumplido y cuando nos sobraba algún pretexto. Hicimos planes que él decía incluirían un anillo de diamantes y yo decía que incluirían un gato, nos aprendimos de memoria nuestros gestos, empezamos a intuir nuestras reacciones. Pero a los veinte años, uno es muy tonto y piensa que esas cosas se encuentran seguido, que los amores irán y vendrán como si fuera costumbre, que uno se enamorará así cada mes, que amores de tu vida sobrarán en el camino. Cortamos porque yo quise, porque según yo me faltaban de vivir muchas cosas, porque éramos demasiado inexpertos y yo demasiado idealista. Y después de intentar que yo volviera varias veces, se resignó y se fue y se volvió otro extraño triste más en mi vida.

Es curioso como hoy, después de diez años de que haya pasado por mi vida con su aire distraído y su andar apresurado, yo todavía me acuerde de cómo fuimos y de cuánto nos quisimos. Mi memoria todavía guarda con cariño todos esos pequeños detalles que lo hicieron mío y que lo fueron todo: su suéter de grecas que me encantaba, el olor de su piel, sus tenis Converse azul marino, las travesías por las tiendas de discos para encontrar los inéditos de Depeche Mode, nuestras estúpidas peleas por teléfono, la ligereza de su persona cuando se reía, el libro de Sabines que guarda una foto de él cuando era niño, nuestro viaje a las pirámides, esa vez que se enojó y me hizo perseguirlo por toda la escuela, su chamarra de los Dolphins de Miami. Todas y cada una de esas pequeñas cosas por las cuales lo quise tanto y que (estúpida si lo intentara) jamás nadie podrá reproducir.

Ojalá pudiera hoy decirle lo importante que fue para mi, lo mucho que le agradezco esa manera tan suya de quererme, el cariño que le guardo y cuánto aprecio que me haya enseñado a querer con el infinito. Y que sí, que pienso en él y todavía hoy me pregunto qué hubiera pasado si nos hubiéramos encontrado en otro momento. Ahora, tal vez.
Peeeero (me encantan los peros) quién sabe. Me han hecho pedazos el corazón en el camino. Qué ganas de ser la misma que era hace diez años, y poder volver a querer con esa inocencia y esa premura y esas ganas.

Cuando leo sus cartas me recuerdo así, cierro los ojos y guardo silencio. Por un breve segundo, vuelvo a tener diecinueve y todo está claro otra vez.

miércoles, septiembre 01, 2010

Men in kilts and Highland dancing.

Hace ya algunos viernes, enfundada en unos pantalones de imitación cuero, una blusa escotada y mis zapatitos de plataforma negra; fui arrastrada en contra de mi voluntad por mi mejor amiga de la prepa hasta los bares de la Condesa. Hacía aproximadamente cinco años que no salíamos ella y yo solas y por alguna extraña intuición del universo, esa parecía una buena noche para regresar a las andadas. Así fue como después de inspeccionar muchos lugares (como dos, ja), entramos a un barecillo bastante equis donde la música se oía super fresa (nuestra favorita) y la gente no parecía tan mamona, así que podríamos bailar ridículamente como lo hacíamos en nuestros buenos tiempos de juventud. Ya adentro, nos instalamos en el primer sillón que vimos desocupado y pedimos ella un Bailey’s y yo super loser una Coca con hielo (por eso de que no puedo tomar). Y entonces, como lo habíamos prometido, nos dedicamos a bailar estúpidamente sin prestar mayor atención a los asistentes masculinos, que a final de cuentas, después de escanear brevemente el lugar, no había ni uno solo más o menos decente como para perder el tiempo en ligotear.
Fue en una canción de negros cuando un bombón al que yo no había visto se me acercó de la nada y balbuceó algo que no pude entender.
- ¿Quéeee?
- Do you speak English?- me dijo con acento de Harry Potter.

Y bueno, pues que nos ponemos a hablar en inglés, yo con mi acento pésimo y a él que todas las palabras le sonaban tan bonitas. A mi amiga le presentó a su amigo australiano mientras me contaba que él era escocés, que había estado en México desde hacía unos días y que se iba a el lunes de regreso a su país. Bailamos, y un mesero bastante oportuno me empujó al pasar, haciendo que me pegara al cuerpecito super bien formado del escocés, el cual ni tardo ni perezoso, aprovechó la oportunidad y me besó. Y pues que me gusta la besuqueada y que ya no nos despegamos en toda la noche, hasta que pusieron Timbiriche y todas esas cosas de mi (uuuuh) generación y pues no me quedó más remedio que quitarme los malditos tacones traicioneros que ya me habían sacado ampollas y ponerme a brincar como una loca con mi amiga mientras los extranjeritos nos veían con cara de whatthebloodyhell mientras trataban de imitar nuestras coreografías. Total que intercambiamos mails y nos despedimos y pues cada quien para su casa/hostal y todo bien.

Al otro día me encontré un mail del escocés en mi inbox preguntándome que si quería hacer algo el domingo, y pues como no tengo vida social y menos los domingos, quedamos de vernos afuera del Museo de Antropología en Chapultepec. Obvio, el siendo escocés, estaba ahí a la hora en punto, y yo corriendo porque el taxi no llegaba y el tráfico no cooperó nada, llegué un poco tarde pero sin perder el glamour. Nos fuimos a pasear, tomamos un camión a la Roma (resultó que el escuincle sabía usar mejor el transporte público mexicano que yo, ja) y me lo llevé a La Cervecería. Hizo una cara extraña al probar la michelada, pero le dije que no se podia ir de México sin probar una. Me platicó de su país, de sus hermanas, de que había vivido en Francia donde era instructor de esquí (punto más para él), que ya tenía chamba para cuando regresara, que se había pasado las últimas siete semanas viajando solo por Latinoamerica, que había surfeado en Costa Rica (cien puntos más para él), y que se le hacía raro y bien bonito ver que en México la gente se besaba y abrazaba en la calle así, a plena luz del día. Yo le conté un poquito de mi, y entonces me agarró la mano y me la apretó fuerte y me dijo con su ancento encantador:
- Nunca nadie me había besado como tú me besaste el viernes. Me pones nervioso, ¿sabes?... Si quisieras, podrías hacer lo que fuera de mi.

Yo sonreí, tratando de olvidar que le llevaba cinco años y que él se regresaba en unas horas a su país primermundista y que yo todavía traigo el corazón hecho millones de pedacitos filosos que se me entierran profundo en el alma cada que respiro. Me le quedé viendo y me di cuenta por qué me gustan chavitos. Y es que a los 23 pareciera que todavía no se les acaba la ternura en la mirada, en las palabras, en los besos. Caminamos agarrados de la mano hasta un cafecito, y ahí nos quedamos platicando otras dos horas, hasta que empezó a llover estrepitosamente. Esperando el taxi, me abrazó muy fuerte, y nos quedamos así, mojándonos sin que nos importara la lluvia. Por primera vez en meses, sentí que el aire me entraba a los pulmones. Y respiré.

Lo dejé en el metro Centro Médico. Nos besamos mucho, apresurado y lento, desesperadamente como cuando se sabe de antemano que será la última vez. Prometimos escribirnos, se bajó del taxi, me dijo adiós con la mano y se alejó.

Al día siguiente, me encontré con un mail que decía:
"Me dio mucho gusto haber decidido salir el viernes, porque así pude conocerte. Me gustaría que las circunstancias fueran diferentes, pero puedes estar segura que te voy a recordar por siempre. Espero volver a verte algún día."

Y yo, mientras sonreía, respire profundo sabiendo que en cualquier momento, el aire me iba a empezar a faltar otra vez.

miércoles, agosto 25, 2010

Amsterdam #71.

Mi corazón está ocupado. Y yo espero.

Traigo una botella de vino encima. Se supone que no puedo tomar ni una gota de alcohol mientras estoy tomando Tafil, pero fuck that, la ocasión lo ameritaba. Hacía años que no lo veía; años. Y él, que fue quizás el más grande crush que tuve en mis juventudes (ja!), me hablaba de su trabajo, de sus aventuras y de su próxima boda. Bo-da. Y yo que estaba tan perdidamente enamorada de él precisamente porque pensaba en aquel entonces que el maldito infeliz era uno de esos que iba a ser libre siempre: libre de corbatas, libre de celulares, libre de tradiciones... Creo que fue a la tercera copa que descubrí un poquito de esa libertad existiendo todavía dentro de él, esforzándose por rebelarse a pesar del traje, la Blackberry y la corbata azul. Acabando de comer, ya en el café y después de contarle todas mis recientes tragedias, extendió su mano y me regaló un billete de Brasil, quesque pa' la buena suerte. Le dije que antes de regalármelo lo cargara de buenas vibras, y entonces lo puso entre sus dos manos, cerró los ojos y después de unos segundos me lo entregó de nuevo, diciéndome: ahora sí guárdalo, que va con las mejores vibras. El dinero llega si lo buscas; en cambio, el amor es al revés.

Y mientras me abrazaba despidiéndome en el sitio de taxis, supe que él hubiera dado lo que fuera por alargar ese momento, por regresar el tiempo algunos años, por desabrocharme la blusa despacito. Y yo quizás por contarle los lunares de la espalda donde me entretenía horas, asegurándome de que no me faltara ninguno. Peeeero los años son culeros, los fantasmas demasiado vivos y las circunstancias no perdonan nunca. Y si hubiera sido un poquito más valiente, quizás le hubiera dicho (aunque sospecho que ya lo sabe), que es una verdadera lástima que ambos nos hayamos llegado tan demasiado tarde.

Él se casa en diciembre. Y yo tengo un billete de Brasil en la cartera y el corazón ocupado, en espera, como en coma inducido; rezando para que el tiempo, por primera vez, trabaje a mi favor.


Síp, yo aquí sigo, llorándote con lágrimas de vino tinto, agua de mar y Tafil.


Próximamente: la historia del bombón escocés.

martes, agosto 24, 2010

¿Somos hombres o... ardillas?

Como muchos de ustedes ya saben, soy, he sido y seré fan de Hanson toda mi vida. O bueno, desde que tenía quince, pues, y considerando que el día de hoy tengo casi (hágase énfasis en el CASI) el doble de edad, pues se puede decir que ya llevo un buen rato babeando cada vez que veo a Taylorpapacitomirey, o que un gritito de fan adolescente quiere salir de mi garganta cada que escucho alguna de sus canciones, o que compro boleto de primera fila para sus conciertos cada que tengo la suerte de que anden por donde yo en ese momento. Pero bueno, ese no es el punto de este post. El punto de este post es que ayer tuitée (sp?) lo siguiente:

¿Cómo es posible tanta hermosura y tanto talento junto en un sólo güey? (link de un video que les dejo al final)

Y entonces, un follower al que yo no sigo me contesta:

pus porque es putote.


...


Ok, buena explicación, querido follower al que no sigo. ¿Eso quiere decir que los tipos guapos y talentosos a huevo tienen que ser putos? ¿por qué? ¿es como una regla general o algo así de la cual yo no me había enterado?... ¿O es acaso que la mayoría de los hombres son tan inseguros que no pueden aceptar que un tipo bendecido por la genética tenga, aparte, mucho talento y miles de mujeres gritando cada vez que emite algún sonido, mueve una ceja o parpadea?... Porque me puedes argumentar que no te gusta su música, y es más, si sabes de música, hasta me puedes explicar por qué las canciones de Hanson apestan y yara yara. Pero de que el tipo es guapo, talentoso, y aparte (me consta) buen pedo; lo es. Si es puto o no, qué más da, de todas maneras sigue haciéndome chambas buenísimas en todas mis fantasías. Lo mismo pasa con Zac Efron, Chace Crawford, todos los bonitos famosos. Lo mismo pasó con Leonardo DiCaprio en su época titanesca: en cuanto se le quitó lo bonito, los hombres dejaron de decir que era puto. Curioso fenómeno, digo yo.

Así es que, hombres de este mundo, cada vez que nos dicen que algún guapo que nos gusta es puto, los que quedan mal son ustedes. News flash: A nosotras no nos va a dejar de gustar el guapo en cuestión y, en cambio, ustedes quedarán como unos ardidos.

Gracias por su atención.



P.D.- Les dejo el video, por si lo quieren ver. Esa canción me hace llorar. La frase con la que empieza, well I just can't seem to pity 'cause my heart's to numb to feel, and the smile does all the talking, though the pain is all that's real... ¿Quién no se ha sentido así?

P.D. #2- Te amo, Taylor Hanson.

viernes, mayo 21, 2010

Me dicen La Dramas.

A veces, como hoy, me da por ser dramática. Me da por llorar y me da por acordarme. Me da por contar los pedacitos que me faltan, los que fui dejando en el camino, los que me robaron, los que regalé sin saber. Y me da también por contar ausencias, una por una. La que vive en el patio de mi casa. La que a veces me compone canciones. La que camina conmigo cuando se nubla. La que guardo en mis cajones. Esa de la que no me quiero acordar nunca. La que siento cada vez más cerca. Todas se me juntan en la garganta cuando me da por ser dramática, como hoy. Ustedes perdonarán.

Y otra cosa que me pasa es que me da por extrañarlo a él, sólo a él, con su sonrisa amplia y sus poderes mágicos, y sus sueños y sus teorías y sus ideas amarillas; y esa es la peor ausencia de todas, la de él, la que lleva su nombre; y es la peor porque me acompaña siempre y a todos lados y a todas horas, y me conoce tan bien que sabe que a pesar de todo, no quiero que se vaya.
No quiero que se vaya nunca.


- ¿Misión Imposible II?
- Sí... qué, ¿no te late?
- Sí, pero luego me ataranta tanto balazo y tanta explosión
- Bueno, pues si te aburres o te da sueño, te puedes recargar en mi hombro, y te puedes dormir si quieres...

No me aburrí y no me dio sueño, pero aún así me recargué en su hombro. Pegué mi nariz a su cuello y me dediqué a sentir su sonrisa.

En ese entonces él sonreía por mí.



Diez años. Desde ti, creo que me da por ser dramática más seguido.

miércoles, abril 21, 2010

La televisión de ahora ya no es lo que era, ya no es lo que era...

El otro día mi surfer me dejó sola viendo la tele en su casa porque el surf report decía que las olas iban a estar súper maravillosamente increíbles en Ocean Beach y cuando eso pasa todo lo demás se le olvida (ah, pero querías andar con un surfer ¿verdad reina? me lleva la chingada)... Dos horas después llega y me cuenta de las olas y de las piedras y de las focas y de que se raspó y warawara. Yo me le quedo viendo y le digo:

- ¿Sabías que acaban de sacar unas galletas Ritz que son mitad galleta mitad pretzel?

Segundos de silencio y suelta la carcajada.

Yo hablaba en serio. ¿Apoco no es la botana perfecta? ¿cómo es que a nadie se le había ocurrido antes?

A mi surfer le da risa, pero es que mi cerebro suele memorizar los datos menos-menos importantes. Ya ven, eso es lo que pasa cuando a una la dejan sola viendo dos horas de casi puros comerciales y sin desayunar.


Ahora adivinen qué me compré ayer que fui al super...

viernes, abril 16, 2010

Una piedra en el camino...

Tengo miedo de un día encontrarte a media calle, o en un centro comercial, o en una parada de camión o comiendo en el mismo restaurante. Tengo miedo de encontrarte, punto. Me da pavor. Por que aún con todas estas ganas que tengo de verte acumuladas desde hace diez años, aún cuando cada fibra de mi pequeño cuerpecito vibre nomás de pensarlo; sé con la misma certeza con la que sé que me voy a morir algún día que el día que te encuentre se me van a olvidar todos los años, todas las fechas, todos los nombres y todas las cicatrices. Ese día se me va a ofuscar la poca razón que me queda, se me va a poner la piel chinita, la garganta se me va a hacer nudo, me van a temblar las rodillas y lo más seguro es que pierda la voz. Sé que ese día (así de puritito instinto) me voy a acordar de la medida exacta entre el lunar que tienes abajo de la oreja y tu boca, voy a intuir de nuevo el arco que hacías con la ceja izquierda y voy a dejar que me borres el pasado tan sólo con media sonrisa, así sin oponer la más minima resistencia. Tengo miedo porque sé que ese día me va a dejar de importar todo, por que la vida que viví sin ti (que ha sido toda, por cierto) va a contar como sólo un instante, y que por andar deslumbrada nomás de verte mover las pestañas quizá hasta se me salga una lagrimita medio de nostalgia por todo lo que no fuimos y medio de esperanza de ponerle por fin un final feliz (o un final nomás, ya con eso me conformo) a nuestra historia tan mordisqueada y tan incompleta. Y sobre todo, me muero del miedo porque si un día te encuentro, sé que en el tono justo del verde de tus ojitos me voy a dar cuenta que todo ese tiempo que no anduviste cerca yo viví nomás de la pura inercia con la que me dejaste palpitando el puño de mi corazón.

Y entonces sí, cárgame la chingada porque me declaro incompente en la materia de poder olvidarte por segunda ocasión.

viernes, marzo 26, 2010

Y todo para qué...

Debo de admitir que yo tengo una relación de amor-odio con Facebook (últimamente hay más amor que otra cosa), porque gracias a él es que me entero de toooodos los chismes de mis amigos, ex-coworkers, compañeras de la prepa y por supuesto también donde stalkeo de la forma más vil a todos aquellos antiguos amores/frees/onenightstands/crushes y demás etcéteras.

Hace poco les posteaba yo la anécdota de la lava lamp, y bueno pues les cuento que yo moría así mal de estoyanadadecortarmelasvenas por el protagonista de aquella historia. Durante años, AÑOS, cada vez que lo veía se me caía la baba y de repente él como que medio me hacía caso y luego no y así me tenía el maldito infeliz, hasta que un buen día me invitó a comer y ni siquiera habíamos pedido el postre cuando me di cuenta que ya no me gustaba más.

Sí, ya sé, quién nos entiende.

Pero bueno el caso es que hace rato andaba de ociosa en Facebook (les digo que puro amor últimamente) y tómala que veo que ya cambió su estado de single a engaged y hasta tiene un álbum con fotos de la entrega del anillo (cosita) y la pedida y toda la cosa. Obvio pues me puse a recortar a la 'afortunada' que se lo lleva y a pesar de su historial de novias guapas, ésta es una gordita sin chiste. Lo más triste de todo fue ver que él ya no es el guapo que era es sus (¿mis?) tiempos, la panza chelera lo delata.

En fin. Otro día les escribo algo más profundo.
O no.

miércoles, marzo 24, 2010

Léanse primero las contraindicaciones.

Ando en drogas, y no porque yo quiera sino porque me atacó una gripa de los mil demonios y sólo así puedo como que medio sobrevivir. El caso es que anoche entre el Theraflú y los dos Nyquil's que me tomé, me dio el alucine total y ¡zaz! que se me aparece en sueños aquel que nunca se ha terminado de ir. Situación curiosa porque en mi sueño-alucine él llegaba, me sonreía con sus ojos verdes casi felinos y me decía:

- Ultimamente me he acordado mucho de ti. Mi papá te manda muchos saludos.

Y me abrazaba como sólo él ha sabido abrazarme y se iba, dejándome todavía con el corazón emocionado. Entonces me desperté y se me hizo bien curioso mi sueño sobre todo porque él ya no es mío desde hace diez años, porque estoy casi segura que él no se acuerda de mi desde hace aproximadamente nueve, porque no me abraza desde hace más de cuatro y porque su papá lleva muerto dieciséis.

Pero bueno, cosas que traen los ingredientes activos del descongestionador nasal, supongo.

viernes, marzo 19, 2010

Sí, es viernes en la noche y yo ando chateando y qué.

- ¿Por qué ahora en tu nick ya eres Héctor Hugo y no Puma?
- mmm ya sabes, así soy yo
- oye, hace añíiiisimos ya sé, pero ¿tú te acuerdas de Adrián?... Adrián el guapísimo, el DJ, el amigo de André y de Enrique?
- sip
- Ayyy yo también me acuerdo


De verdad que sólo mi amigo Puma (ahora Héctor Hugo) me aguanta estas cosas, ja.

martes, marzo 09, 2010

Wishlist.

Tengo ganas de tomarme una foto bonita contigo donde salgamos sonriendo y nos veamos bien felices y enamorados para poder pegarla en mi nuevo cuarto y acordarme de ti todos los días, por eso acabo de comprar unos imanes padrísimos para pegar cosas en la pared.

Tengo ganas de dormir contigo sin que nos tengamos que levantar a cierta hora a la mañana siguiente, y entonces poder ir a desayunar o al cine o a pasear sin prisas, o nomás sentarnos en un parque y platicar de nada mientras se nos pasa el tiempo sin que nos demos cuenta. Puedes traer a tu perro, si quieres, que me cae re bien.

Tengo ganas de subirme a tu camioneta y que manejes a alguna playa de esas que quedan cerca, y entonces quitarme los zapatos y sentir la arena y oir las olas y que caminemos de la mano mientras olemos la sal del aire, y que a lo mejor de regreso te estaciones de repente y hagamos el amor en la parte de atrás de la camioneta y nos quedemos así hasta que se haga de noche en el mar.

Tengo ganas de que me despiertes siempre con un beso que se sienta sincero y lleno de ganas, y de que me digas 'te amo' de preferencia en español porque en inglés como que no tiene tanto chiste.

Tengo ganas de que un día pronto te des cuenta que me quieres lo suficiente como para que vivamos juntos y entonces yo pueda ver cómo te concentras mientras trabajas enfrente de tu laptop y te enojas y la maldices cuando algo no te sale bien y también sentirte todas las noches cuando a las cuatro de la mañana te da hambre y te tienes que levantar por algo de comer.

Tengo ganas de que me ataques a cosquillas para que luego te me quedes viendo con esa mirada tierna que a veces se te escapa sin querer, y entonces yo te pueda llenar de besos y de mordidas y de todo ese cariño que luego te cuesta tanto trabajo entender pero que a mi no me importa explicártelo cuantas veces quieras.

Tengo ganas de que sepas que soy toda tuya y de que te des cuenta que me gustas tanto que se te quite el miedo y te dejes llevar y nos vayamos juntos entonces sí a dónde tú quieras, que a mi ya no me va a importar.


Ahora, la pregunta es: ¿me dejas?

miércoles, enero 27, 2010

Hermanadas.

- (...) Y entonces me pidió de favor que si le podía comprar una medicina que se llama Lisinopril y llevársela ahora que me voy, porque ya ves que allá en los estates pa' todo necesitan receta
- ¿Y no te pidió que la metieras en bolsitas y luego te la tragaras?... No manches te está usando de su burro, hermana
- ¿De su burro?... de su MULA, querrás decir, duh
- Ah sí, ¿verdad? jajaja iiiuh se me olvidaba que la que lo está usando a él de burro eres tú.

martes, enero 19, 2010

No compren productos chinos porque luego salen chafas.

Ayer soñé con mi ex. Trabajaba yo en la agencia de publicidad y él llegaba como proveedor a ofrecernos noséquécosaporquenoimporta, así bien orgulloso. Entonces se aparecía la de cuentas y le decía que esos productos eran chinos y chafas y que aparte ya tenía otro proveedor que le ofrecía lo mismo pero más barato.

Tan loser, el pobre.

Lo peor de todo es que siempre fue así de loser, sólo que bien saben ustedes que el amor es ciego y entonces yo creía que él era lo mejor del mundo mundial y que yo era la mujer más afortunada del mundo por habérmelo topado en el camino.

Tan ilusa, la pobre.

viernes, enero 15, 2010

Como burbujas.

- Me encantan las lava lamps
- A mi también. Como que me hipnotizan, no puedo dejar de verlas
- Así deberíamos de ser todos, ¿no?
- ¿Así cómo?
- Mira las burbujas: Nace cada una por su lado y a medio camino, se encuentran. Entonces se juntan, se besan, se acarician, se disfrutan; se quedan ahí pegadas un rato, pero nunca se confunden. Y luego, cuando es tiempo, se separan, se dejan ir, se va cada una para diferente lado. Sin pedos. Así deberíamos de ser nosotros, como burbujas.
- Sí. Ojalá todo fuera así de fácil.


Supongo que mi relación con él se pareció un poco a esas burbujas naranjas de las que hablábamos mientras descansábamos desnudos y pachequísimos en su cama después de hacer el amor.

Malditas drogas.