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miércoles, agosto 10, 2011

Golden Gate Ave.

Después de todo este tiempo que han parecido siglos, vidas completas; por fin te dejo ir. Ya no te extraño ni te extrañaré nunca. Te quise con toda el alma, te di todo y no me arrepiento. Gracias por tus miradas azules y tus olas de mar.

Hasta siempre. Y no te molestes en volver.

miércoles, mayo 18, 2011

Enjoy the silence.

Tenía yo diecinueve años recién cumplidos cuando conocí al que sería mi primer novio "formal". Iba en mi misma universidad sólo que un año abajo, y desde que lo vi la primera vez me encantó. Cada descanso, esperaba sentada en la cafetería a que él bajara también y lo veía medio embobada, hasta que un amigo me lo presentó en una clase de dibujo. Yo ya estaba bien emocionada cuando me enteré que había empezado a andar con otra niña. Dos semanas después, lo intercepté en un pasillo y platicando, me dijo que si yo quería andar con él dejaba a la otra. Desde ese 17 de noviembre se nos vio juntos por todos los rincones de la escuela, mis amigos se convirtieron en los suyos, nos ayudábamos con las interminables tareas, conocí a sus papás y a sus hermanos y él a los míos, caminamos de la mano por los parques, hicimos nuestras varias esquinas, brillamos en las banquetas, nos besuqueamos en el sillón de mi sala, despertamos envidias entre los demás compañeros, bailamos en unos XV años y nos conocimos y desconocimos miles, millones de veces.

Durante el año y medio que anduvimos, nos quisimos de a de veras. Nos mandábamos cartas de amor cada mes cumplido y cuando nos sobraba algún pretexto. Hicimos planes que él decía incluirían un anillo de diamantes y yo decía que incluirían un gato, nos aprendimos de memoria nuestros gestos, empezamos a intuir nuestras reacciones. Pero a los veinte años, uno es muy tonto y piensa que esas cosas se encuentran seguido, que los amores irán y vendrán como si fuera costumbre, que uno se enamorará así cada mes, que amores de tu vida sobrarán en el camino. Cortamos porque yo quise, porque según yo me faltaban de vivir muchas cosas, porque éramos demasiado inexpertos y yo demasiado idealista. Y después de intentar que yo volviera varias veces, se resignó y se fue y se volvió otro extraño triste más en mi vida.

Es curioso como hoy, después de diez años de que haya pasado por mi vida con su aire distraído y su andar apresurado, yo todavía me acuerde de cómo fuimos y de cuánto nos quisimos. Mi memoria todavía guarda con cariño todos esos pequeños detalles que lo hicieron mío y que lo fueron todo: su suéter de grecas que me encantaba, el olor de su piel, sus tenis Converse azul marino, las travesías por las tiendas de discos para encontrar los inéditos de Depeche Mode, nuestras estúpidas peleas por teléfono, la ligereza de su persona cuando se reía, el libro de Sabines que guarda una foto de él cuando era niño, nuestro viaje a las pirámides, esa vez que se enojó y me hizo perseguirlo por toda la escuela, su chamarra de los Dolphins de Miami. Todas y cada una de esas pequeñas cosas por las cuales lo quise tanto y que (estúpida si lo intentara) jamás nadie podrá reproducir.

Ojalá pudiera hoy decirle lo importante que fue para mi, lo mucho que le agradezco esa manera tan suya de quererme, el cariño que le guardo y cuánto aprecio que me haya enseñado a querer con el infinito. Y que sí, que pienso en él y todavía hoy me pregunto qué hubiera pasado si nos hubiéramos encontrado en otro momento. Ahora, tal vez.
Peeeero (me encantan los peros) quién sabe. Me han hecho pedazos el corazón en el camino. Qué ganas de ser la misma que era hace diez años, y poder volver a querer con esa inocencia y esa premura y esas ganas.

Cuando leo sus cartas me recuerdo así, cierro los ojos y guardo silencio. Por un breve segundo, vuelvo a tener diecinueve y todo está claro otra vez.

jueves, octubre 14, 2010

Pa'l diccionario urbano.

Tuve yo un ex-novio hace no mucho (pero tampoco tan poco) bastante nefasto. Empecé a andar con él porque acababa de terminar con un chavito al que quise mucho y pues él ahí andaba bien puesto. Por alguna extraña razón, terminó siendo mi relación más duradera hasta la fecha, y también me atrevería a decir que la peor. El tipo era de lo más patán, un niño consentido que no sabía vivir sin marcarle al nextel a su papá para preguntarle hasta qué calzones se debía poner cada día, farol, malacopa, lucidito, y por si esto fuera poco, ni siquiera estaba guapo.

Pero bueno, una es tonta y se enamora o se clava o se aferra o se acostumbra, y hasta acabé viéndolo con ojos de amor. El día que por fin tronamos mi familia me confesó que lo odiaban. Sobre todo mi hermano. Yo no sabía porque cada vez que el susodicho iba a mi casa, mi hermano se hacía güey y lo aguantaba, pero ese día me dijo que cortar con él era lo mejor que había hecho en la vida, que le cagaba la madre (mi hermano suele usar muchas palabras altisonantes), que era el pendejo más pendejo que había conocido y que sobre todas las cosas daba gracias a Dios porque le caga que las personas lo toquen y lo abracen y como éste ex-novio pensaba que todo mundo lo quería se la pasaba dando abrazos de poser.

Y bueno, el caso es que ahora cuando llega a salir en la conversación, mi hermano se refiere a el como "el pendejo" o "el poser". Y no hay otra palabra que lo describa mejor. Por eso me dio mucha risa el comentario del ninja peruano del otro día que platicábamos:


- Oye, ¿vas a ir al Corona Capital?
- Nah, ahora a esos eventos va puro pendejo que se siente hipster, qué hueva. Va a estar lleno de Brunos...


Reí horas. De ese momento en adelante "Bruno" se convirtió en un nuevo término para el diccionario urbano. Algo así como "hacer un Homero"...



Y sí, ya lo balconée, ni modo. Meh, si no no iban a entender mi punto...

miércoles, agosto 25, 2010

Amsterdam #71.

Mi corazón está ocupado. Y yo espero.

Traigo una botella de vino encima. Se supone que no puedo tomar ni una gota de alcohol mientras estoy tomando Tafil, pero fuck that, la ocasión lo ameritaba. Hacía años que no lo veía; años. Y él, que fue quizás el más grande crush que tuve en mis juventudes (ja!), me hablaba de su trabajo, de sus aventuras y de su próxima boda. Bo-da. Y yo que estaba tan perdidamente enamorada de él precisamente porque pensaba en aquel entonces que el maldito infeliz era uno de esos que iba a ser libre siempre: libre de corbatas, libre de celulares, libre de tradiciones... Creo que fue a la tercera copa que descubrí un poquito de esa libertad existiendo todavía dentro de él, esforzándose por rebelarse a pesar del traje, la Blackberry y la corbata azul. Acabando de comer, ya en el café y después de contarle todas mis recientes tragedias, extendió su mano y me regaló un billete de Brasil, quesque pa' la buena suerte. Le dije que antes de regalármelo lo cargara de buenas vibras, y entonces lo puso entre sus dos manos, cerró los ojos y después de unos segundos me lo entregó de nuevo, diciéndome: ahora sí guárdalo, que va con las mejores vibras. El dinero llega si lo buscas; en cambio, el amor es al revés.

Y mientras me abrazaba despidiéndome en el sitio de taxis, supe que él hubiera dado lo que fuera por alargar ese momento, por regresar el tiempo algunos años, por desabrocharme la blusa despacito. Y yo quizás por contarle los lunares de la espalda donde me entretenía horas, asegurándome de que no me faltara ninguno. Peeeero los años son culeros, los fantasmas demasiado vivos y las circunstancias no perdonan nunca. Y si hubiera sido un poquito más valiente, quizás le hubiera dicho (aunque sospecho que ya lo sabe), que es una verdadera lástima que ambos nos hayamos llegado tan demasiado tarde.

Él se casa en diciembre. Y yo tengo un billete de Brasil en la cartera y el corazón ocupado, en espera, como en coma inducido; rezando para que el tiempo, por primera vez, trabaje a mi favor.


Síp, yo aquí sigo, llorándote con lágrimas de vino tinto, agua de mar y Tafil.


Próximamente: la historia del bombón escocés.

viernes, marzo 26, 2010

Y todo para qué...

Debo de admitir que yo tengo una relación de amor-odio con Facebook (últimamente hay más amor que otra cosa), porque gracias a él es que me entero de toooodos los chismes de mis amigos, ex-coworkers, compañeras de la prepa y por supuesto también donde stalkeo de la forma más vil a todos aquellos antiguos amores/frees/onenightstands/crushes y demás etcéteras.

Hace poco les posteaba yo la anécdota de la lava lamp, y bueno pues les cuento que yo moría así mal de estoyanadadecortarmelasvenas por el protagonista de aquella historia. Durante años, AÑOS, cada vez que lo veía se me caía la baba y de repente él como que medio me hacía caso y luego no y así me tenía el maldito infeliz, hasta que un buen día me invitó a comer y ni siquiera habíamos pedido el postre cuando me di cuenta que ya no me gustaba más.

Sí, ya sé, quién nos entiende.

Pero bueno el caso es que hace rato andaba de ociosa en Facebook (les digo que puro amor últimamente) y tómala que veo que ya cambió su estado de single a engaged y hasta tiene un álbum con fotos de la entrega del anillo (cosita) y la pedida y toda la cosa. Obvio pues me puse a recortar a la 'afortunada' que se lo lleva y a pesar de su historial de novias guapas, ésta es una gordita sin chiste. Lo más triste de todo fue ver que él ya no es el guapo que era es sus (¿mis?) tiempos, la panza chelera lo delata.

En fin. Otro día les escribo algo más profundo.
O no.

viernes, marzo 19, 2010

Sí, es viernes en la noche y yo ando chateando y qué.

- ¿Por qué ahora en tu nick ya eres Héctor Hugo y no Puma?
- mmm ya sabes, así soy yo
- oye, hace añíiiisimos ya sé, pero ¿tú te acuerdas de Adrián?... Adrián el guapísimo, el DJ, el amigo de André y de Enrique?
- sip
- Ayyy yo también me acuerdo


De verdad que sólo mi amigo Puma (ahora Héctor Hugo) me aguanta estas cosas, ja.

martes, enero 19, 2010

No compren productos chinos porque luego salen chafas.

Ayer soñé con mi ex. Trabajaba yo en la agencia de publicidad y él llegaba como proveedor a ofrecernos noséquécosaporquenoimporta, así bien orgulloso. Entonces se aparecía la de cuentas y le decía que esos productos eran chinos y chafas y que aparte ya tenía otro proveedor que le ofrecía lo mismo pero más barato.

Tan loser, el pobre.

Lo peor de todo es que siempre fue así de loser, sólo que bien saben ustedes que el amor es ciego y entonces yo creía que él era lo mejor del mundo mundial y que yo era la mujer más afortunada del mundo por habérmelo topado en el camino.

Tan ilusa, la pobre.

viernes, enero 15, 2010

Como burbujas.

- Me encantan las lava lamps
- A mi también. Como que me hipnotizan, no puedo dejar de verlas
- Así deberíamos de ser todos, ¿no?
- ¿Así cómo?
- Mira las burbujas: Nace cada una por su lado y a medio camino, se encuentran. Entonces se juntan, se besan, se acarician, se disfrutan; se quedan ahí pegadas un rato, pero nunca se confunden. Y luego, cuando es tiempo, se separan, se dejan ir, se va cada una para diferente lado. Sin pedos. Así deberíamos de ser nosotros, como burbujas.
- Sí. Ojalá todo fuera así de fácil.


Supongo que mi relación con él se pareció un poco a esas burbujas naranjas de las que hablábamos mientras descansábamos desnudos y pachequísimos en su cama después de hacer el amor.

Malditas drogas.