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miércoles, enero 08, 2014

080114

No traigo puesta ropa negra.


Esta Navidad, a pesar de traer una sonrisa en la boca, te vi distante y distraída, como si ya tuvieras puestos los ojos y el corazón en otros mundos. A lo mejor te acordaste del abuelo más que de costumbre, y decidiste que tu tiempo en esta vida ya había sido suficiente, que los hijos y los nietos ya estábamos grandecitos y que tú ya tenías más gente allá que acá, y no te culpo abuela, hasta me das envidia. De alguna manera yo sabía que ese abrazo que te di el 24 iba a ser el último.

A la que vi después en esa cama de hospital ya no eras tú. Era tu cuerpo más pequeñito que de costumbre, pero tú ya no estabas ahí. Te nos habías ido a quién sabe dónde, pero aún no estabas lista pa soltarnos. Ya vete, ya descansa, te rogué cuando te vi tan indefensa, tan llena de tubos que te amarraban a fuerzas a esta vida a la que yo todavía no entiendo. Aprovecha tú que no le debes nada a nadie, que tienes la ventaja de poder irte con tu fé a donde tú quieras, a la luz, al cielo, a estar con tu Dios al que visitabas cada domingo, tú que puedes vete. Pero todavía te esperaste dos días más, quizá para darnos a todos la oportunidad de despedirnos con calma, de estar contigo, de acompañarte en tu proceso de transición y eso te lo agradezco infinitamente.

Yo que soy tan egoísta me cuesta chingos de trabajo soltarte, dejarte ir. Porque yo me quedo acá de nuevo sin entender nada, con otro hueco en el pecho, con otra ausencia acumulada en mis recuerdos. Pero como te dije al lado de tu cama el Lunes pasado, te quiero y te voy a querer siempre y te voy a extrañar diario, todos los días y a todas horas. Hoy el mundo se hace un lugar un poquito más triste y también hoy yo me quedo huérfana de abuelos pero con cuatro estrellotas en el cielo cuidándome siempre, de eso no me queda la menor duda.

Abuela Tere, buen viaje. Espérame allá con Lala y con el abuelo Héctor y con mi abuelo Andrés. No te olvides de los que nos quedamos acá en este mundo, de todos a los que nos vas a hacer falta. Compártenos un poquito de tu luz cuando, como hoy, todo pierda sentido.

Yo a esta vida cruel no la voy a acabar de entender nunca.
Dichosa tú, abuela.

Te quiero.
Tu nieta,


Andrea.

miércoles, abril 18, 2012

Valen mil.

“Y entonces allá me encontré a mi ex ex ex ex novio, bueno, a mi tátaranovio…”

Así son mis amigas. Se inventan palabras y términos cagadísimos. No importa el humor del que esté, siempre acabo meándome de la risa cuando nos vemos. Y es que mis amigas son lo máximo, lo mejor de lo mejor del mundo. Son mujeres bien chingonas, independientes, fuertes y valientes, pero sin caer en el cliché del feminismo. Sufren por sus novios, ex novios y tátaranovios, lloran, se deprimen, los maldicen como yo. Creen en el amor y es lo que las mueve, no se andan con poses de mujer que no necesita a los hombres ni una relación estable (porque afrontémoslo, eso no existe) pero mueren de miedo de comprometerse. Ya saben, puro conflicto posmoderno. Me gustan mis amigas porque así como se enamoran perdidamente, también saben coger sin amor y divertirse. Porque no se dan golpes de pecho. Porque son malhabladas y ojetes y culeras y no les da pena nada. Me han acompañado en mis peores ratos y en mis mejores borracheras (porque ah cómo chupan). Y por eso y porque en este blog siempre hablo de amor y de muerte y de cosas adultas y serias (bueno, no siempre pero casi) hoy les quiero dedicar este post.

Ya, ando de cursi. A lo mejor nomás es que me hace falta una de esas épicas borracheras como la del karaoke de Insurgentes.

martes, noviembre 01, 2011

Mis muertos vivos.

Morir es retirarse, hacerse a un lado, ocultarse un momento, estarse quieto, pasar el aire de una orilla a nado y estar en todas partes en secreto.


Lala y abuelo, no dejen de visitarnos hoy en la noche. Con todo el cambio de casa y los pleitos y el reacomodo este año no les pusimos ofrenda, pero eso no quiere decir que no nos acordemos de ustedes. Lala, no extrañes la casa. Tú te veniste con nosotros y todos nuestros recuerdos también. Las navidades, las muñecas, tu máquina de coser y el olor de tu cuarto; los colores de la colección de tus telas y el sonido de tus pantuflas cuando nos decías hasta mañana y te ibas a dormir. Abuelo, también tu recuerdo se mudó con nosotros. El sonido de tus dos timbrazos, la sonrisa que me ponías en los labios cada domingo cuando me traías mi queso doble crema y todas tus respuestas correctas cuando jugábamos maratón. Cuídenme a mi Morris y al Zamora, les han de estar haciendo compañía. No tengo veladoras para mostrarles el camino a la nueva casa, pero sé que ya lo conocen y que andarán por aquí de visita en la noche. Ah, y no se les olvide darme un beso antes de irse. Los extraño no sólo hoy sino todos los días, y hasta donde anden les mando, como siempre, todo mi amor.

Nos vemos pronto.

Feliz día de muertos.

domingo, octubre 31, 2010

Death and taxes.

En el camino del cementerio se encontraron dos amigos.
- "Adiós", dijo el vivo al muerto.
-"Hasta pronto", respondió el muerto al vivo.



Y se nos fue octubre rapidísimo y entre los dedos. Este año no pusimos ofrenda; en esta familia poco a poco se nos van acabando las tradiciones. Me acuerdo que antes había una calaverita de azúcar con el nombre de cada uno, papel picado, adornos, veladoras, comida y la foto del bisabuelo. Debo de confesar que yo desde chica he tenido una fascinación extraña con la muerte. Me quedaba viendo la flama de las veladoras por horas y me acordaba que alguien me había dicho una vez que el humo al elevarse hace figuras tan bonitas porque ocupa el espacio entre los espíritus que flotan entre nosotros. Entonces les sonreía a los espíritus y me daban ganas de bailar así yo también. Siempre me he preguntado cómo me recordará la gente que me quiere y por cuánto tiempo, si habré dejado alguna marca en la vida de alguien que a lo mejor ni me imagino, quién irá a mi funeral y qué anécdotas platicarán sobre mi y quién habrá de ir a regar mis cenizas en el mar donde me quiero quedar para siempre. Una parte de mi siempre ha sabido que ha de ser mejor estar muerto que vivo, porque se está sin estarlo, porque uno se queda en las partes que más le gustaron, y porque se está más cerca de la gente que uno quiere; exista algo en el más allá o no. La verdad, no me da miedo la muerte, al contrario. Me da miedo la forma en como me vaya a tocar morirme, eso sí. Quizá por eso siempre he querido ser yo la que escoja, pero esa es otra historia.

Es curioso como muchas culturas y religiones coinciden en éstos días para celebrar a sus muertos. Dicen que es porque los vientos soplan más bajo y eso acerca a los espíritus. Quién sabe. Yo sólo sé que aunque no hayamos puesto ofrenda este año, no quiere decir que no recordemos a nuestros muertos tan vivos como siempre. Yo sé que Lala andará por aquí buscando sus nueces y pasitas por los rincones donde las escondía para que mi mamá no la regañara por comer tantos dulces, regará sus geranios que ya no existen y le cambiará los vestidos a sus muñecas viejas. El abuelo dará dos timbrazos, refunfuñará quizá porque no le dejamos su comida favorita, y desde ahí me mirará con sus ojos de ternura y me acariciará la cabeza antes de irse.

No los olvido nunca por que los traigo siempre en el corazón.
Feliz día de muertos.

... y hasta pronto.

lunes, septiembre 06, 2010

Encarecida petición.

Como ustedes han podido leer en este su blog de confianza, últimamente no he andado muy bien que digamos. Ha sido una época rara y sobre todo muy difícil. La depresión no es cosa de que uno quiera echarle ganas y salir adelante, es un dolor muy extraño que uno ni sabe bien dónde se localiza, que echa raíces bien profundo y que, básicamente, le jode a uno la vida.

Por eso mis muy queridos lectores, les quería agradecer, primero que nada, porque ustedes con sus comentarios me han mantenido a flote, me han sacado sonrisas y me han hecho sentir mejor. Y segundo, les quería pedir un gran, gran favor: necesito que me manden mucha, mucha buena vibra para que uno de los asuntos que me tienen así, empiece a resolverse. Necesito que me manden buenas energías para que todo salga bien, para que se abra ese camino, pa' que casi casi suceda un milagro, para que se me quite ese agujero que traigo en el pecho y que no me deja respirar. Así que por favor, si tienen un deseo que les sobre por ahí, regálenmenlo, no sean malitos. Yo les prometo regresar las buenas vibras y los buenos deseos, y tenerlos siempre en mis pensamientos.

Necesito toda la ayuda posible. De verdad. Desesperada y encarecidamente se los suplico.
Muchas gracias a todos, por todo.

Los quiero. Y no lo digo nomás porque sí.

miércoles, mayo 19, 2010

Reflexiones de miércoles (literal).

El otro día estaba platicando con el Ninja, que como todos saben es mi hermano, y que como también probablemente se hayan dado cuenta, una cosa que compartimos en los genes de la familia Petrelli es la habilidad para criticar y quejarnos de todo (o casi todo, si estamos de buenas) lo que nos rodea. Ese día no fue la excepción, y la plática nos llevó a la conclusión de que otra de las cosas que odiamos en esta vida son las bicicletas, y por lo tanto, a los bicicletistas. ¿Por qué?... muy fácil:

Por que estorban.

Acéptenlo, estorban, y estorban mucho (aparte de que es ñoño). Ahora que he estado viviendo en una de las ciudades que "más se preocupa por el medio ambiente", me topo con bicicletistas en todos lados. Todos con su casquito ridículo y algunos, los que se creen bien acá, con esos trajes fosforescentes espantosos. He estado a punto de morir atropellada por una estúpida bicicleta aproximadamente diez veces. Y es que los bicicletistas creen que:

a) Bicicleta mata coche porque es bien ecologista y bien green y porque ellos son bien cool y no contaminan.
b) Bicicleta mata peatón porque... ps porque pueden. Sí, si no me creen, mi hermano les puede decir cuánto duele ser atropellado por una bicicleta.

Y es por eso que no respetan sus carriles, y que te salen de donde menos lo esperas, y que todavía se enojan si te les atraviesas. Ah, pero cuando un coche los atropella es todo un desmadre. Sí, he visto varios atropellados y créanme, no es bonito, pero la verdad es que la mayoría de la gente que anda en bicicleta NO SABE ANDAR EN BICICLETA (aparte de que es ñoño). Tratar de turistear por el Golden Gate es un suicidio por culpa de las bicicletas. Odio las bicicletas. Quizá por eso jamás le encontré el chiste a aprender a andar en una.

Qué tal que aparte perdía mi virginidad en una de esas.



Créanme, las motos son mucho más divertidas, ja.

sábado, abril 10, 2010

Ya no hay valores, me cae.

Sí, es sábado y todavía no dan ni las diez de la mañana y yo ya estoy despierta. Esto de tener roomates no me está dejando nada bueno, uno de ellos perdió su llave y POR QUÉ NO tocó el timbre a las 9, y ¿quién creen que tuvo que bajar dos pisos a abrir la puerta a esa hora?... Adivinaron. Con este frío y en pijama y todavía con lagañas en los ojos. Cero glamour.

Leyendo la entrada del Ninja Peruano me quedé pensando que a lo mejor eso de odiar la cursilería viene de familia, porque a mi hay pocas cosas en este mundo que me caguen más que la gente tonta y cursi (no es cierto, hay un chingo de cosas que me cagan igual, soy bien mamona pero esa es otra historia). Ejemplo: Tengo un amigo que hace unos meses conoció a una niña por internet, ella vive no sé dónde y nunca se han visto pero ya se aman con locura y pasión, y se saturan el Facebook con corazoncitos y teamos y teadoros y teextraños, adjuntando imágenes de ositos y videos de youtube con canciones de amoooors. Y bueno, les podría platicar por lo menos otros 15 casos como ese. Desconfío tanto de las parejas que presumen de su amor en Facebook y en msn, esos que a cada ratito cambian su estatus con la cuenta regresiva para la boda, se llaman mutuamente con sobrenombres como 'princesa' y 'esposito', se la pasan poniendo updates como ereselamordemividateamomiamor y TODAVÍA como si eso fuera poco, ellos mismos le dan "like" a sus pendejadas. Pfff. Dios por favor acaba con su sufrimiento y de paso con el mío. Dime de lo que presumes y te diré de qué careces... ¿no va así el dicho?...

Y que conste que no es que yo sea una grinch que esté en contra del amor, nada más me molesta de sobremanera la gente estúpida. Cuando mi surfer me dijo 'Te amo' por primera vez me lo dijo en español con su acento todo gringo y me agarró completamente desprevenida y casi que me dieron ganas de chillar (casi). Para mi ese pequeñito esfuerzo valió mil veces más que si me hubiera saturado mi wall con fragmentos de poemas de Benedetti y canciones de Damien Rice. Oséase, en otras palabras, estoy admitiendo que estoy enamorada pero mi surfer es guapo guapo y la mayoría de los novios feisbuqueros no, ja.

Moraleja: Qué bonito es el amor pero la gente estúpida jamás dejará de serlo y mejor mándense sus ñoñerías al inbox y no las pongan en su wall, que lo más probable es que a nadie le interesen y que ni ustedes mismos se las crean.

Ah, y que si tienen roomates que pierden su llave, no les abran la puerta antes de las decentes 11:00 de la mañana.

miércoles, enero 27, 2010

Hermanadas.

- (...) Y entonces me pidió de favor que si le podía comprar una medicina que se llama Lisinopril y llevársela ahora que me voy, porque ya ves que allá en los estates pa' todo necesitan receta
- ¿Y no te pidió que la metieras en bolsitas y luego te la tragaras?... No manches te está usando de su burro, hermana
- ¿De su burro?... de su MULA, querrás decir, duh
- Ah sí, ¿verdad? jajaja iiiuh se me olvidaba que la que lo está usando a él de burro eres tú.