Tuve yo un ex-novio hace no mucho (pero tampoco tan poco) bastante nefasto. Empecé a andar con él porque acababa de terminar con un chavito al que quise mucho y pues él ahí andaba bien puesto. Por alguna extraña razón, terminó siendo mi relación más duradera hasta la fecha, y también me atrevería a decir que la peor. El tipo era de lo más patán, un niño consentido que no sabía vivir sin marcarle al nextel a su papá para preguntarle hasta qué calzones se debía poner cada día, farol, malacopa, lucidito, y por si esto fuera poco, ni siquiera estaba guapo.
Pero bueno, una es tonta y se enamora o se clava o se aferra o se acostumbra, y hasta acabé viéndolo con ojos de amor. El día que por fin tronamos mi familia me confesó que lo odiaban. Sobre todo mi hermano. Yo no sabía porque cada vez que el susodicho iba a mi casa, mi hermano se hacía güey y lo aguantaba, pero ese día me dijo que cortar con él era lo mejor que había hecho en la vida, que le cagaba la madre (mi hermano suele usar muchas palabras altisonantes), que era el pendejo más pendejo que había conocido y que sobre todas las cosas daba gracias a Dios porque le caga que las personas lo toquen y lo abracen y como éste ex-novio pensaba que todo mundo lo quería se la pasaba dando abrazos de poser.
Y bueno, el caso es que ahora cuando llega a salir en la conversación, mi hermano se refiere a el como "el pendejo" o "el poser". Y no hay otra palabra que lo describa mejor. Por eso me dio mucha risa el comentario del
ninja peruano del otro día que platicábamos:
- Oye, ¿vas a ir al Corona Capital?
- Nah, ahora a esos eventos va puro pendejo que se siente hipster, qué hueva. Va a estar lleno de Brunos...
Reí horas. De ese momento en adelante "Bruno" se convirtió en un nuevo término para el diccionario urbano. Algo así como "hacer un Homero"...
Y sí, ya lo balconée, ni modo. Meh, si no no iban a entender mi punto...