jueves, octubre 23, 2014

Su eternidad y la nuestra.



Veo las fotos de los familiares y se me hace un nudo en la garganta. Qué impotencia, qué coraje, qué ganas de hacer algo, lo que sea. Y luego ayer la marcha y las velas y el silencio y sus fotos, los 43 desconocidos que ya son conocidos, que ya se sienten como parte de uno mismo. Esto va más allá de la política o de por quién votamos o de la clase social a la que pertenecemos; esto ya es cosa de empatía, de lo que nos une como seres humanos. Por eso es que no entiendo cómo hay gente que se sigue quejando de los manifestantes porque hacen más tráfico, que les siguen llamando "chairos", "nacos" o "huevones", que hacen coraje porque no llegan a tiempo a su clase de yoga o a ver el programa. No entiendo. El lunes me sacaron una muela del juicio en un consultorio con todos sus lujos y anestesias y me dolió hasta la chingada, así que no puedo ni imaginar qué se siente que te arranquen la cara y te saquen los ojos estando vivo. Yo me preocupo cada que mi hermano se va de fiesta y no habla a la hora que quedó, no quiero ni imaginarme lo que sienten los familiares de los 43 normalistas que ya llevan casi un mes sin saber de ellos y que cada día se les va un poco esperanza de volver a verlos vivos. No sé ni quiero saber, pero siento parte de ese dolor como mío, porque es mi país y porque los monstruos están más cerca de lo que queremos darnos cuenta y eso da un chingo de miedo. Empatía, gente, es eso nada más. Y si somos tan buenos pa mandar luz y bendiciones y andar con nuestros namastés en Facebook, pongámonos un segundo en los zapatos de los familiares no sólo de los 43 estudiantes que quizá son sólo la gota que derramó el vaso sino de los miles de muertos y desaparecidos que no tienen nombre ni voz. Qué coraje esta sociedad tan egoísta, tan ensimismada, tan fuera de la realidad. Y que conste que no digo que haya que amargarnos la vida ni mentar madres de la selección ni justificar vandalismos sin razón porque una cosa no quita la otra y porque a pesar de todo y de todos yo sigo siendo orgullosamente mexicana y tengo más que agradecerle a mi país de lo que puedo quejarme.

Hagamos conciencia ya. Un poquito. El sufrimiento de esa gente puede ser el nuestro mañana.
Y no sé ustedes pero yo ya me cansé.



"¿O es que alguien está aquí sin entender que al final de la vida no queda más que la muerte?"



viernes, mayo 02, 2014

Memorias.

El otro día que me quedé a dormir en casa de mis papás, saqué mi disco duro y me puse a ver fotos viejas (o no tan viejas, eran desde el 2008) y pues después de varias horas pude sacar varias conclusiones:

1. Tengo muchos amigos, los mejores del mundo.
2. En el camino se quedó mucha gente que nunca fue mi amig@ y que ahora me doy cuenta eran más bien de esos parásitos que querían chupar energía, guácala.
3. He viajado un chingo (o bueno no tanto), mis viajes han estado padrísimos y siempre he tenido la mejor compañía.
4. Me he pintado el pelo de todos los colores y me lo he cortado de todas las maneras posibles.
5. He tenido muchos novios, frees, amigovios, peoresnada y sinfuturos, muchos muy guapos y muchos no tanto, pero de esos no me quiero acordar tanto, ja.
6. Está bien padre y bien culero al mismo tiempo ver cómo a mis amigos y a mi nos ha cambiado la vida y las circunstancias, claro que yo siempre me veo más joven jojojo
7. Me he divertido un chingo, muchísimo, siempre he hecho lo que me ha dado la gana y estoy muy orgullosa de eso.
8. Vivir en San Francisco ha sido probablemente la mejor experiencia de mi vida y ahí será siempre el safe place a donde regrese cuando no me guste en donde me encuentre.
9. El tiempo se pasa demasiado rápido.
10. Me he quedado casi sin familia porque todos resultaron ser unos pinches culeros nefastos y la neta qué hueva.
11. Mis amigos empiezan a tener hijos. Osea no mamen!
12. A mis 24 yo pensaba que era bien cool, pero me doy cuenta que soy más cool ahora.
13. La Colonia Roma cambia muy rápido, y ahí es donde siempre pasan las mejores cosas.
14. A pesar de todo, no cambiaría nada.

Y ya. Sentí bien bonito recordar tantas cosas.

miércoles, abril 23, 2014

La historia más bonita del mundo

Estábamos él y yo a mitad de diciembre sentados en la ventana de un bar de Haight Ashbury todavía siendo amigos, yo contándole detalles macabros de mi vida y él un poco de su historia cuando se le ocurrió mencionar que había estudiado Literatura y soltar la pregunta:

- Have you ever read Gebriel Gercia Merquez?

Contesté emocionada que sí, que no sólo lo había leído si no que me encantaba, que mi cuento favorito del mundo lo había escrito él. Fue ahí cuando, totalmente sin querer, solté el primer comentario sospechoso y malintencionado y con mis quiensabecuántas cervezas encima le dije algo así como in fact, that story I'm telling you about reminds me a lot of you. Él me miró con sus ojos enormes y azules y preguntó por qué, cuál es, cómo se llama; "El ahogado más hermoso del mundo" o "The handsomest drowned man in the world" que es el lo mismo pero en inglés, le dije, y para saber porqué me recuerda a ti pues lo tienes que leer. No volvió a tocar el tema pero sé que se quedó pensando en eso toda la noche, en cómo interpretar mi comentario y con la curiosidad en la mirada. Nos fuimos a otro bar ahora en Divisadero donde seguimos platicando de todo y de nada, y unas margaritas más tarde me dijo ya vámonos que ya van a cerrar y te tengo que llevar a tu casa. Yo estaba a punto de subirme a su moto cuando creo le cayó el veinte de mi torpe coqueteo y me agarró de la cintura apretándome contra sus labios, así sin previo aviso ni la más mínima señal de advertencia, y fue con ese beso que yo pude entender los cuentos de García Márquez y toda la magia que existía en el Universo mientras veía fuegos artificiales y se me despertaban millones de mariposas amarillas en el estómago.

Unos días más tarde ya casi en Navidad, él se iba a celebrar con su familia en Washington y yo a esquiar con mis primos a Lake Tahoe, y antes de irnos cada quién por su lado, me invitó a cenar y me confesó que se había metido a stalkear mi Facebook en busca de una pista para mi regalo de Navidad y fue así como dio con mi película favorita de la infancia. It was not easy! me dijo, entregándome un paquetito con el DVD de El último unicornio. Casi se me va el aire, era el regalo más bonito que me habían dado nunca y él lo sabía. Me temblaban las manos y le dejé yo otro paquete sobre la mesa. Well, this was not easy either. Don't open it until Christmas. Nos besamos como si se fuera a acabar el mundo, me dejó en mi casa y se fue.

La noche de navidad, después de media noche, me llegó un mensaje de él dándome las gracias por el regalo. Era la compilación de García Márquez donde venía el cuento de el ahogado más hermoso del mundo pero en inglés, lo había buscado por todas las librerías de San Francisco hasta que di con él. I've already read it, and I loved it, Malvada! ¿Malvada?, sí, ahora te voy a decir Malvada porque tú eres como un personaje de García Márquez. Fue así como empecé a ser su malvada por varios meses más a partir de esa fecha, you're so beautiful, Malvada, can't you see how special you are to me, Malvada?, I love you, Malvada, Te amo, Malvada...

Supongo que cualquiera que hubiera sido nuestro tiempo juntos hubiera sido poco no importando que fueran 100 años, pero el caso es fue muy poco en realidad. Todo acabó demasiado pronto y demasiado rápido y demasiado de repente, pero así pasa en la vida a diferencia de en los cuentos. Como sea, yo a García Márquez me atrevo a decirle Gabo porque no sólo me contó sus cuentos, también me puso un apodo y sin querer, escribió también mi historia y me regaló mucha, mucha magia. Me dejó la seguridad de que cada vez que él lea esos cuentos, no importa cuanto tiempo haya pasado sin vernos, sin hablarnos, sin ser nada; se va a acordar de mi y volveré de alguna manera a ser su Malvada.

Gracias Gabo, a mi me dejaste mucho, nada más y nada menos que la historia más bonita del mundo, nos vemos cuando él y yo estemos juntos de nuevo allá donde el viento se queda a descansar abajo de las camas, donde el Sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles.


Descansa en paz.

miércoles, enero 08, 2014

080114

No traigo puesta ropa negra.


Esta Navidad, a pesar de traer una sonrisa en la boca, te vi distante y distraída, como si ya tuvieras puestos los ojos y el corazón en otros mundos. A lo mejor te acordaste del abuelo más que de costumbre, y decidiste que tu tiempo en esta vida ya había sido suficiente, que los hijos y los nietos ya estábamos grandecitos y que tú ya tenías más gente allá que acá, y no te culpo abuela, hasta me das envidia. De alguna manera yo sabía que ese abrazo que te di el 24 iba a ser el último.

A la que vi después en esa cama de hospital ya no eras tú. Era tu cuerpo más pequeñito que de costumbre, pero tú ya no estabas ahí. Te nos habías ido a quién sabe dónde, pero aún no estabas lista pa soltarnos. Ya vete, ya descansa, te rogué cuando te vi tan indefensa, tan llena de tubos que te amarraban a fuerzas a esta vida a la que yo todavía no entiendo. Aprovecha tú que no le debes nada a nadie, que tienes la ventaja de poder irte con tu fé a donde tú quieras, a la luz, al cielo, a estar con tu Dios al que visitabas cada domingo, tú que puedes vete. Pero todavía te esperaste dos días más, quizá para darnos a todos la oportunidad de despedirnos con calma, de estar contigo, de acompañarte en tu proceso de transición y eso te lo agradezco infinitamente.

Yo que soy tan egoísta me cuesta chingos de trabajo soltarte, dejarte ir. Porque yo me quedo acá de nuevo sin entender nada, con otro hueco en el pecho, con otra ausencia acumulada en mis recuerdos. Pero como te dije al lado de tu cama el Lunes pasado, te quiero y te voy a querer siempre y te voy a extrañar diario, todos los días y a todas horas. Hoy el mundo se hace un lugar un poquito más triste y también hoy yo me quedo huérfana de abuelos pero con cuatro estrellotas en el cielo cuidándome siempre, de eso no me queda la menor duda.

Abuela Tere, buen viaje. Espérame allá con Lala y con el abuelo Héctor y con mi abuelo Andrés. No te olvides de los que nos quedamos acá en este mundo, de todos a los que nos vas a hacer falta. Compártenos un poquito de tu luz cuando, como hoy, todo pierda sentido.

Yo a esta vida cruel no la voy a acabar de entender nunca.
Dichosa tú, abuela.

Te quiero.
Tu nieta,


Andrea.

miércoles, julio 17, 2013

Mujeres "de verdad" (o eso dicen)

Amable amigo lector, antes de que empiece yo a echar pestes, le pido por favor que lea (o al menos intente leer) el siguiente artículo:

Enamórate de una mujer de verdad

¿Ya? bueno, ahora sí. Perdónenme pero todo lo que ahí se dice me pareció aberrante. Dejemos a un lado la pésima manera de escribir de la autora (sí, porque aunque Ud. no lo crea, quien escribió ese pedazo de mierda es mujer), el texto en sí es un cliché barato, pretencioso, soso y de flojera. En primer lugar, toda mujer es "de verdad". Así sea la más tonta, imbécil, estúpida, frívola, puta, interesada y demás sigue siendo "de verdad". Segundo: si le tienes que decir a los hombres de quién se deben de enamorar están pa mearlos, y más aún si es de una mujer como la que describe el texto, a la cual ya tilda de "inteligente" sólo por ser Team Mafalda y no Team Barbie (es en serio?)...

"Enamórate de una mujer que sepa cocinar, que le guste lavar platos o que tenga real como para comprar lavaplatos". Verga, no salimos del estereotipo novelachafadetvazteca. "Enamórate de una mujer que hable mucho, para que tú no tengas que hacerlo. La parte fácil es tuya, asiente y sonríe como si tuvieras idea de lo que está hablando" Ok, un cliché más a la lista. "Enamórate de una mujer que te escuche con atención" Oh pues, ¿no que mejor no hablaras?... "Enamórate de una mujer que no sepa planchar, para que no pierdan ni un sólo momento juntos" Osea que sí lave platos pero que no planche. Ya no entendí nada. Mija, escribes con las patas.

¿Y saben qué es lo peor de todo esto? No que esta pobre se autodenomine una "mujer de verdad", tampoco que le den espacio en una página que se hace llamar "canal cultura", no, lo verdaderamente preocupante es que haya gente que le ponga un "Me Gusta", o le dedique un tweet, o simplemente a la que le llegan estas palabras. Que neta haya mujeres que se sientan tan poquita cosa que la descripción de esta supuesta "mujer de verdad" les resulte inspiradora o peor aún que se sientan identificadas con ella, o en su caso hombres que esperen tan poco de la mujer de la que se enamoran. Un amigo me describía hace algún tiempo que las "mujeres de alto voltaje" (término que a mi me parece mucho más acertado) son aquellas con los huevos bien puestos (ironías de la vida), que no se dejan, que dicen lo que piensan, que alcanzan las metas que se proponen, que se gustan a ellas mismas, que pueden pasar horas en una cantina lo mismo chupando que hablando de política y cultura, que se la rifan por los que quieren, que aman y que dejan ir, las que a pesar de haberse roto la madre y el corazón mil veces, siguen al pie del cañón con tenis o con tacones de 15 cm. Las que se saben sexys y no les da pena mostrarlo, las que a veces son unas perras malditas pero también las amantes, madres, novias, esposas, hermanas e hijas más tiernas y sobre todo las que entienden que en una relación de pareja hay que dar lo mismo que se recibe. ¡Aplausos para mi amigo! ¿saben por qué? por que un hombre que sabe esto es un hombre que trata a una mujer como su compañera y como su igual sin andarse con pendejadas de "figuritas en las nubes"...

Y para cerrar con broche de oro, los dejo con la última frase de este artículo tan pinche, pa que vean la elocuencia y narcisismo de esta mujer:

"Enamórate de una mujer que ame y deje amar. Enamórate de mi o de alguien como yo para que no me duela tanto."


Anden, solteronas frustradas, hagan de ese pinche escrito su estandarte y sigan causando lastimita...

jueves, febrero 07, 2013

Así hasta el infinito.

Hay cosas que no entiendo y que nunca acabaré de entender en esta vida. Por ejemplo, no entiendo cómo es que la gente entiende las redes sociales. Si alguien pone en su estatus "me acabo de dar un madrazo cruzando la calle", por qué hay alguien que pregunta: "¿estás bien?"... es obvio que si no estuviera bien no estaría escribiendo sus mamadas en Facebook, no? Pfff, gente imbécil. Luego, no entiendo por qué las parejitas se empeñan en derramar miel en sus timelines. Es más que obvio que lo que quieren es que todo el mundo lo vea y quizás en sus mentecitas prehistóricas lleguen a creer que son causa de envidias pero ¿qué pasa cuando truenan, se pelean, o peor aún, se divorcian?... Haciéndole burla a un ex amigo que se dedicaba a postear diez veces al día cuánto le gustaba ver los calzones de su ex esposa tirados en el piso de su cuarto, acabo de poner de moda el hashtag #MeDivorcioComoPaco. A eso se exponen, a ser el motivo de diversión de los demás, pero entonces ahí sí no se aguantan. ¿Quién los entiende, no que querían llamar la atención?...
Y luego está el caso de otra conocida que se encontró un novio hippie y renunció a su chamba para ponerse a hacer jardines verticales, y entonces se dedicó a predicar cómo ella sí era libre, cómo había sido tan valiente como para querer dejar de ser un número más en una empresa que no la valoraba, cómo ella había decidido dejar de ser un robot. Y luego zaz, que la deja el novio hippie y entonces avisa que ya entró a trabajar a una empresa igualita a la que renegaba tanto y así hasta el infinito.

No entiendo a la gente que pretende ser una cosa pero sus acciones la definen como todo lo contrario. Si eres cristiana y andas recitando la Biblia a diestra y siniestra y juzgando a quien se te pone enfrente bajo los supuestos reglamentos divinos, entonces cómo es que andas de puta con casados y te vale madres destruir una familia con tal de que te suban de puesto. Si dices ser una mujer independiente y libre entonces no le estés rogando al wey que te puso los cuernos que vuelva contigo. Si eres fea, gorda y amargada, no andes diciendo que tú no te casarías con nadie que no te de un anillo de compromiso que no sea Tiffany... y así hasta el infinito.

No entiendo tampoco a dónde se van todos los hubieras. En algún lugar debemos de estar viviendo todas esas vidas que hubiéramos vivido si hubiéramos decidido diferente. Y así hasta el infinito.

Y lo que menos entiendo de esta vida es a la muerte. No entiendo cómo es que la gente se va para siempre, cómo es que no podemos volver a oírlos nunca, a tocarlos, a verlos, a decirles que nos hacen falta. No logro entender del todo las despedidas que son para siempre ni qué se hace con los sentimientos humanos cuando ya no eres humano. No entiendo aún cómo se puede aprender a vivir sin una persona, ni qué se hace con esa ausencia.

Y así hasta el infinito.

viernes, octubre 19, 2012

De la gente imbécil que se reproduce en las redes sociales.


Primero que nada, una disculpa por el inmisericorde abandono del blog. La inspiración nomás no aparece, he escrito posts de odio al mundo pero luego me arrepiento porque a mucha gente le puede quedar el saco y no quiero herir susceptibilidades. Pero meh, esta vez escribo porque estuve a punto de dejar un comentario bastante nasty en Facebook pero pensé que sería rebajarme al nivel de todos los que comentaron en esa foto y pues yo no soy desas, entonces mejor me desahogo aquí. Ahí les va:


Hace unos días que estas fotos andan circulando en las redes sociales:



La historia es que esta chavita anda vendiendo chicles en Guadalajara y alguien le tomó una foto pensando que podía ser una niña robada. La intención es buena, aceptémoslo. Un poco prejuiciosa, sí, porque pues la vieron güerita y bonita y pos cómo, pero de corazón al fin y al cabo.

Entonces, la pinche gente pendeja empieza a hacer comentarios como éstos:



Aght... neta, people? ¿Es eso lo único que tienen que decir ante una situación así?... la realidad del asunto es que miles de niños viven esto diario, robados o no robados, morenitos o güeros. A mi me parte el alma ver chavitos de cuatro, cinco años corriendo entre los coches tratando de ganarse unos cuantos pesos. Si se fijan bien, no importa si tienen los ojos cafés o verdes, a todos se les nota la misma tristeza en la mirada. Y si con esta foto se pudiera lograr algo, por más pequeño que fuera, ya sería un avance. Si esta foto logra crear un poquito de conciencia, entonces logró su cometido. No puedo creer que la pinche gente imbécil comente cosas como "Tú que sabes si a la mamá no la violó un werillo desgraciado" o "no compren en las esquinas"... no chinguen, dejen de ver el Canal de las Estrellas un ratito y de hacerse pinches historias RosaSalvajescas en la cabeza y traten de pensar (sé que pido mucho, pero aún me quedan esperanzas). Si quieren ayudar, como sea, ayuden. Si no mejor no jodan, y sobre todo absténganse de aportar su sabia, valiosa e indispensable opinión.

Me cagan.


Por cierto, negros no es lo mismo que morenos, no confundan.




martes, mayo 15, 2012

No puedes verla en la oscuridad de una noche sin estrellas.

"Tomo mis cosas, me arreglo la boina y bajo a la puerta de salida. Llevo la bolsa y el estuche en las manos y el pase entre los dedos, pero logro, entre la puerta y la escalerilla del avión, romper la carta y arrojar los pedazos al viento frío, a la niebla que quizá los lleve hasta el lago donde te zambullías, Juan Luis, en busca de un espejismo"


El libro de Aura me lo encontré empolvado en el librero entre los cientos que coleccionan mis papás mucho antes de que nos fuera obligatorio leerlo en la prepa. Era una edición que compilaba varios cuentos, entre ellos 'Chac Mool' y 'Un alma pura'; "Cantar de Ciegos", se llamaba. No sé qué fue lo que me llamó la atención para haber escogido ese libro entre tantos otros, pero no lo volví a soltar. Su portada gastada negra, sus páginas amarillas con olor a aspirina, lo cómodo de su tamaño, los nombres de los protagonistas de cada cuento que se quedaron para siempre en mi memoria. Y luego al final, el último cuento: Aura. Su narrativa (para mi entonces aún extraña) en segunda persona me fue llevando de la mano como si yo fuera una parte de Felipe, y como él, me enamoré de Aura. La frase final del cuento desde entonces no se me ha olvidado, y es como una extraña promesa de que algo mejor está por venir. Volverá, Felipe, la traeremos juntos, decía. Carlos Fuentes me enseñó que la magia existe y que el amor eterno, ese que perdura catorce mil vidas no era nada más una ilusión mía. Me aferré a ese libro viejo de portada negra como a ninguno antes. Lo llevaba en la bolsa a todos lados. Me lo llevé a la playa y entre sus hojas se quedó algo de arena, me lo llevé aquel fin de semana cuando me enamoré por quinceava ocasión y guardé en él una pluma tornasolada que encontré en ese jardín. Entre sus hojas guardé también un boleto del cine de aquella vez que tuve la mejor compañía del mundo, un flyer de algún paseo de la mano de algún otro amor fugaz de esos que se me daban tan bien. Y Aura me acompañaba siempre; Aura y Felipe y los gatos y todos los demás cuentos que leía y leía hasta repetirlos casi de memoria.

Pasó el tiempo y el libro se quedó en mi librero con todos esos recuerdos adentro. Leí 'Cambio de Piel', 'Cumpleaños, 'Agua Quemada' y 'Gringo Viejo' entre otras, y me gustaron pero nunca como Aura. Fue quizás hasta 'Inquieta Compañía' que encontré un poco de esa magia que tanta falta me hacía. Y luego, un día me fui muy lejos, me cambié de país y de idioma y un poquito de historia también. Y allá tan lejos, a la mitad de una felicidad que nunca había sentido antes, enfrente de unos ojos azules y un pedacito de mar, el libro de Aura llegó a mis manos de nuevo y por casualidad. Todo ese tiempo mientras estuve lejos, cada vez que me sentía triste o sola, volvía a leer de nuevo la historia de Aura y de Felipe y pensaba: Así es el amor al que yo espero en esta vida.


Regresé. Pegué los pedacitos que me quedaban de corazón y me enamoré de nuevo. Cuando me preguntó él, un día acostados en su cama que si un día tuviéramos una hija qué nombre me gustaría ponerle, yo sin dudarlo contesté: Aura. Quiero que se llame Aura.

Hoy ese libro de portada negra descansa en mi librero con la foto de mi abuela encima y la pluma y la arena y el boleto del cine adentro. La otra versión, la que me regalaron muy lejos, debajo de ellos. Y la historia de Aura muy adentro de mi, justo ahora en mi garganta en donde siento el nudo mientras escribo.

Gracias Carlos Fuentes por tus vampiros, tus ángeles y tus brujas, por Juan Luis y Amilamia, por tus hermosas palabras, por tu magia, por Aura y Felipe y sobre todo por mi historia que de alguna manera también me la contaste tú.

Descanse en paz.

(1928-2012)



miércoles, abril 18, 2012

Valen mil.

“Y entonces allá me encontré a mi ex ex ex ex novio, bueno, a mi tátaranovio…”

Así son mis amigas. Se inventan palabras y términos cagadísimos. No importa el humor del que esté, siempre acabo meándome de la risa cuando nos vemos. Y es que mis amigas son lo máximo, lo mejor de lo mejor del mundo. Son mujeres bien chingonas, independientes, fuertes y valientes, pero sin caer en el cliché del feminismo. Sufren por sus novios, ex novios y tátaranovios, lloran, se deprimen, los maldicen como yo. Creen en el amor y es lo que las mueve, no se andan con poses de mujer que no necesita a los hombres ni una relación estable (porque afrontémoslo, eso no existe) pero mueren de miedo de comprometerse. Ya saben, puro conflicto posmoderno. Me gustan mis amigas porque así como se enamoran perdidamente, también saben coger sin amor y divertirse. Porque no se dan golpes de pecho. Porque son malhabladas y ojetes y culeras y no les da pena nada. Me han acompañado en mis peores ratos y en mis mejores borracheras (porque ah cómo chupan). Y por eso y porque en este blog siempre hablo de amor y de muerte y de cosas adultas y serias (bueno, no siempre pero casi) hoy les quiero dedicar este post.

Ya, ando de cursi. A lo mejor nomás es que me hace falta una de esas épicas borracheras como la del karaoke de Insurgentes.

jueves, marzo 15, 2012

Mientras no se sepa.

Hoy, no sé por qué, me acordé que hace como un año mi mamá se enteró de que el que había sido su mejor amigo en la universidad llevaba muerto como veinte años. Se había muerto en un accidente de coche en la carretera, así nomás. Joven y con familia y con planes y con futuro y con todo eso que tiene la gente que anda viva por el mundo.

Y en todos esos veinte años, mi mamá pensando que estaba vivo por ahí, que nomás le había perdido la pista. Veinte años después de su muerte, su amigo, para ella, se acababa de morir. De alguna manera supongo que se murió de nuevo. Veinte años después de muerto volvió a ser un muerto nuevecito, reciente, de esos que duelen con un hueco en el alma, de esos cuyas ausencias aún no ha amoritguado el tiempo. Así lo lloró mi mamá ese día, con esa ansiedad de quien acaba de ser despedido.

Y entonces pienso que aún después de muerto, uno puede seguir vivo cuanto tiempo quiera, siempre y cuando la noticia no se sepa.

jueves, febrero 23, 2012

De Limpiemos México y otras mamadas

El día de hoy mi post será más bien un tipo de denuncia ciudadana, ja. Y es que perdónenme, saben de antemano que mi misantropía va en aumento y que no puedo evitar odiar a la gente y a la sociedad, y menos cuando su estupidez comienza a afectarme. ¿Han oído de Limpiemos México, o Limpia México, o una mamada de esas? Bueno, pues es una "iniciativa" de Grupo Salinas y Fundación Azteca donde se trata de que "voluntarios" vayan a diferentes zonas de la ciudad a recoger basura. Ok, hasta ahí todo bien. El pedo es que la hijita del Sr. Ricardo Salinas necesita que vaya mucha gente pa' poder pararse el cuello y quedar bien con su partido político, oséase, esto quiere decir que su "iniciativa" sirve pa' ganarse votos, no porque realmente le interese la basura en la ciudad, o la gente que la padece. Y para eso se vale de los empleados de su compañía. En Grupo Salinas obligan (no con pistola en la cabeza, pero sabemos bien como son las cosas en esas empresas) a los empleados a participar en esa madre de Limpiemos México, y los hacen ir en DOMINGO hasta quién sabe dónde a recoger basura. Ahora yo me pregunto: Si son tan buenísima onda, ¿por qué no hacer su campañita en día laboral? ¿por qué no tomarse un lunes de su propio tiempo? ¿por qué no repartir guantes de a de veras pa la gente que va a "ayudarles" pueda hacer bien el trabajo que los están obligando a hacer? ¿por qué no, que neta, sean voluntarios? ¿por qué no asegurarse que la gente de la comunidad que se va a limpiar, realmente quiera hacerlo? (me sé una anécdota donde la gente no quería dejar entrar a los "limpiadores" porque su delegación pertenecía al PRD y les daba miedo que si veían ahí a los del Partido Verde les podrían quitar privilegios), y SOBRE TODO, ¿por qué no ayudar a mantener limpia la ciudad dejando de poner la publicidad de su partido? ¿saben cuántos recursos se desperdician imprimiendo tanto plástico y papel, cuántas toneladas de basura generan?... no mamen. Si realmente son tan buena onda, recluten voluntarios de a de veras, dejen de engañar a la gente de comunidades humildes prometiéndoles la presencia de actorcillos de TV Azteca pa' que limpien, o hagan las cosas por altruismo de verdad y no hagan tanto escándalo por su buena obra del día. O por lo menos, si van a obligar a todos sus asalariados a participar en sus mamadas, equípenlos con el material necesario y las medidas higiénicas que se requieren.

Por eso me caga tantísimo TV Azteca, Iusacel, Elektra y todas sus marcas que sólo pueden resumirse en una palabra: CHAFAS.

Por eso nunca dejaremos de ser un país tercermundista.

Pffff.

Gracias por su atención.


Y no, yo gracias a Dios nuestro Señor no pertenezco a esa chafiempresa.

jueves, enero 05, 2012

Qué raro es eso de morirse.

Ayer murió un amigo de mi papá. Era actor, acababa de salir en Miss Bala. Hace dos meses le diagnosticaron cáncer de páncreas y el miércoles en la mañana se fue. Son de esas cosas que no te esperas (si es que algún día se pueda esperar la muerte) y que te hacen ponerte a pensar qué se sentirá saber de a de veras que va a ser tu última Navidad, tu último año nuevo. Saber que pronto vas a desaparecer y no saber a dónde vas. Una persona está y al otro día ya no existe, nada. Qué raro es eso de morirse. ¿Qué pasa con todas las cosas que uno hizo, sus historias, los recuerdos que nunca le contó a nadie? ¿y todos esos lugares que visitaste, los que sólo tú sabías lo que te hacían sentir, la nostalgia que te recorría las entrañas cuando pasabas por ahí? ¿quién se queda con eso, a dónde va?... Y todos tus amores, esos que con tanto afán coleccionaste, esos que hicieron tu historia, ¿a esos qué les pasa? ¿dónde se queda todo eso?... un día ya no estás y ya. Y siempre te quedarán pendientes, cosas por hacer, personas que abrazar. Qué extraño es eso de morirse. Tanto que lucha uno en esta vida, tanto que se esfuerza por sentirse vivo, y un día cierras los ojos y te vas así nomás, sin importar qué hiciste y qué no, qué tanto quisiste y con cuánta intensidad, si fuiste bueno o malo, rico o pobre, inteligente o estúpido. Te vas sin importar si no alcanzaste a ver la última película de Batman o sin saber en qué acababa Harry Potter. Te vas si te la pasaste en el trabajo todos los días hasta las 12 de la noche o si conociste cada rincón del mundo. Te llevan a veces a la fuerza aún cuando te haya faltado dar un último beso a aquel amor que dejaste pendiente. Se mueren los genios y se mueren los imbéciles. Cierran tu casa o tu cuarto con llave y se queda tu ausencia cuidando todas las cosas que formaban parte de tu día a día y que ya no vas a volver a usar nunca. Aquel vestido dorado que te pusiste la primera vez que te quedaste a dormir en su casa, la colcha que te tejió tu mamá, el gato de peluche que te regaló tu abuela en tu cumpleaños número ocho, las cartas de tu primer novio y todo eso que no volverá a tener sentido jamás para nadie. No, nunca entenderé a la muerte. No sé qué será eso de desaparecer del mundo un día y para siempre. No le temo, la he hasta anhelado en horas oscuras, pero no la entiendo.

Y aún así, todos nos andamos muriendo.



Descanse en Paz Miguel Couturier.

jueves, noviembre 24, 2011

Stuffing & cranberry sauce

Hoy, señor de los quáqueros y los pavos que celebras el Thanksgiving, quiero agradecerte por:

Todas esas personitas que me dan harta hueva, esas que se quieren hacer las interesantes y las cultas poniendo citas de libros en su Facebook, las que quieren dar lecciones de vida y de moral, las monitas que se creen señoras porque les gusta el color rosa y su máxima ilusión en la vida es decorar su arbolito de navidad junto con sus "hubbies" o "maridos" porque todas ellas me entretienen en mis ratos libres. Gracias por todas aquellas personas que no se dan cuenta de su pendejez y se creen muy listas; esas son las más divertidas. Gracias por sus timelines llenos de imbecilidades, leerlos me hace el día. Gracias por las cursiladas que ponen en sus muros y sobre todo gracias por dejarme saber que esas parejitas son las que menos cogen. Priceless. Horas y horas de sana diversión. Gracias por mi ácido sentido del humor y mi sarcasmo, por mis amigos que son muy inteligentes y lo comparten y hacen comentarios malísima onda que hacen que me cague de risa, gracias por todos aquellos "creativos" que se creen creativos por seguir y retuitear a Daniel Granatta (y que conste que contra él no tengo nada), gracias por el Instagram que hace que todos nos sintamos fotógrafos, gracias por mi trabajo y mis compañeritos que eso sí lo digo en serio, todos lo máximo de lo máximo y cazan zombies en Japón y se les pegan los acentos duranguenses y mis jefes me consienten y me traen mi Wacom.

Eso sí, te falló durísimo que no pudiera ir al Black Friday.

martes, noviembre 01, 2011

Mis muertos vivos.

Morir es retirarse, hacerse a un lado, ocultarse un momento, estarse quieto, pasar el aire de una orilla a nado y estar en todas partes en secreto.


Lala y abuelo, no dejen de visitarnos hoy en la noche. Con todo el cambio de casa y los pleitos y el reacomodo este año no les pusimos ofrenda, pero eso no quiere decir que no nos acordemos de ustedes. Lala, no extrañes la casa. Tú te veniste con nosotros y todos nuestros recuerdos también. Las navidades, las muñecas, tu máquina de coser y el olor de tu cuarto; los colores de la colección de tus telas y el sonido de tus pantuflas cuando nos decías hasta mañana y te ibas a dormir. Abuelo, también tu recuerdo se mudó con nosotros. El sonido de tus dos timbrazos, la sonrisa que me ponías en los labios cada domingo cuando me traías mi queso doble crema y todas tus respuestas correctas cuando jugábamos maratón. Cuídenme a mi Morris y al Zamora, les han de estar haciendo compañía. No tengo veladoras para mostrarles el camino a la nueva casa, pero sé que ya lo conocen y que andarán por aquí de visita en la noche. Ah, y no se les olvide darme un beso antes de irse. Los extraño no sólo hoy sino todos los días, y hasta donde anden les mando, como siempre, todo mi amor.

Nos vemos pronto.

Feliz día de muertos.

jueves, octubre 06, 2011

Here's to the crazy ones.


Ayer, casi en tiempo real, nos enteramos todos de la muerte de Steve Jobs. Twitter y Facebook se saturaron con imágenes, citas, chistes y despedidas para el que fuera el CEO de Apple. Y es raro que a mi me mueva tanto la muerte de alguna personalidad pública: las estrellas de Hollywood no me impresionan, los políticos me decepcionan y hasta dan pena ajena y me niego a creer que los héroes nacionales acaben siendo los futbolistas; por eso quizás ayer se me salió una que otra lagrimita. Steve Jobs fue un gran visionario, un gran líder y un ser humano que, según cuenta su historia, empezó desde abajo creyendo en lo que hacía y llegó a la cima del mundo. Hace algunos años en una de mis crisis existenciales, cuando quería renunciar a mi trabajo horrible, acababa de cortar con mi novio imbécil y básicamente no sabía qué hacer con mi vida, un amigo me mandó el discurso que dio Jobs en la Universidad de Stanford y a lo mejor se oye tonto, pero fue exactamente lo que yo necesitaba escuchar en ese momento. Desde entonces, Steve Jobs significó más que un empresario con mucha visión marketera. A mi pocas personas me inspiran, y él lo hizo. Lloré la primera vez que oí aquel discurso y volví a llorar ayer al ver las imágenes de su vida, de cómo se fue apagando poco a poco; de cómo a pesar de ser de los hombres más ricos y poderosos del mundo, murió consumido por una enfermedad que no perdona nada ni a nadie.

Ha de ser bonito irse con tanta admiración de tanta gente, habiendo dejado un legado tan grande, habiendo hecho tanto y habiendo, ni más ni menos, cambiado al mundo. La gente (segun vi) dejó flores afuera de las Mac Stores alrededor del mundo, y se puede ver en las fotos a decenas de personas con la imagen de una vela encendida en su iPhone a manera de tributo. La foto del altar improvisado de Jobs no estaba impresa, estaba en un iPad. Y es que aceptémoslo, todos hemos babeado con los productos de Apple, los compremos o no. Yo por lo pronto puedo decir que paso más tiempo con mi Mac que con mi familia o mi novio. Y sí, tienen razón todos esos comentarios que ponían ayer en twitter, que toda la gente que sentimos su muerte jamás lo conocimos, que no era nuestro pariente o amigo ni nada por el estilo, que qué gran mamada. No sé, quizá tengan razón. Yo sí creo que perdimos a uno de los grandes de nuestra época, y que a mi, por lo menos, llegó a inspirarme de muchas maneras.

Adiós, Steve, y gracias.


Stay Hungry. Stay Foolish.

Steve Jobs
1955 - 2011

lunes, septiembre 26, 2011

News feed.

Estoy aburrida. Estoy en un Starbucks esperando a que lleguen por mi, escribiendo esto desde la laptop de mi chamba, que es una MacBook nuevecita y padre padre desde donde me gusta mamonear como si fuera mia (ja). Hay un Godínez enfrente de mi jugando ajedrez solo, un pandroso guapo leyendo un libro y una lobuki hablando por celular. Yo ya cumplí treinta años en medio de un karaoke con mis mejores amigos, sigo sin entender los cambios del Facebook y me he gastado una considerable cantidad de dinero comprando estupideces por internet. Me estoy mudando de casa, mi cuarto parece zona de guerra lleno de cajas a medio cerrar y yo me he convertido en una bola de polvo. Me he vuelto una cursi incurable que manda mensajitos llenos de corazones y salta de celos a la menor provocación. Me largué a Playa del Carmen con mi aquel, me emborraché un poquito con tequila y odié regresar a la ciudad. Pero, cosa rara, estoy contenta. Mi frapuccino grande me salió gratis por contestar una encuesta y me acabo de encontrar a un amigo en el Starbucks que resultó ser amigo a su vez del pandrosito guapo y, que raro, resulta que es francés. A mi el ojo no me falla.

Pero yo soy mujer comprometida. Y enamorada. Y así.

Mis posts se han vuelto muy aburridos y esporádicos, lo sé. Dejen nomás me regresa la inspiración, disculpen, ya estoy un poco senil.

miércoles, agosto 10, 2011

Golden Gate Ave.

Después de todo este tiempo que han parecido siglos, vidas completas; por fin te dejo ir. Ya no te extraño ni te extrañaré nunca. Te quise con toda el alma, te di todo y no me arrepiento. Gracias por tus miradas azules y tus olas de mar.

Hasta siempre. Y no te molestes en volver.

miércoles, junio 29, 2011

Revival.

En estos diez años, hubo contenidos tres mundiales de fútbol y tres olimpiadas. Estalló la guerra de Irak, tiraron las Torres Gemelas, un tsunami destruyó Tailandia, hubo una boda real vista por millones y se inventó el iPhone. Yo acabé una carrera, trabajé siete de esos diez años en publicidad, tuve un gato, conocí Europa, pasé un año nuevo en NYC, otro en un bar gay de San Francisco dándole la bienvenida a uno de los grandes amores de mi vida para pasar el que le siguió despidiéndolo en la cama fría de un motel. En esos diez años, me hice cuatro tatuajes y seis piercings, me corté el pelo, me volvió a crecer y me lo volví a cortar, casi muero de salmonela, besuquée a cuanto guapo se me antojó, fue mi primera vez y después me volví experta en el sexo a base de pura práctica, me enamoré como unas quince veces, me desenamoré unas veinte, aprendí a esquiar y a wakeboardear, intenté hacer snowboard, me revolcó una ola, casi me ahogo en el mar, conviví con un pomeranian, viví con dos gays, presencié el funeral de un drag queen en un pub también en San Francisco, estuve en el Golden Gate, en la Torre Eiffel, en la Sagrada Familia, en el Big Ben, en la 5ta avenida, en los Cabos, en Playa del Carmen, Ixtapa, Santa Cruz y Puerto Vallarta; fui a un promedio de ocho bodas, me compré mucha ropa, más zapatos, conocí mucha gente nueva, perdí amigos que resultaron no ser mis amigos de a de veras, pasé varios cumpleaños borracha en Acapulco, me puse muy muy peda varia vez, lloré amargamente lamentando mi vida, me pusieron el cuerno, puse el cuerno, disfruté parrilladas y Navidades con la familia, perdí a una abuela y a un abuelo, escribí en tres blogs (o cuatro), chillé como quinceañera con películas cursis, nació el hijo de mi mejor amiga, leí muchos libros, supe como acababa Harry Potter, descubrí que los europeos se rasuran TODO, entré al gimnasio, me deprimí tanto que pensé que no la libraba, bailé hasta altas horas de la noche con mis amigas y mis tacones, se graduó mi hermano, fumé mota, extrañé a mi país cuando estuve lejos, me atasqué de quesadillas, hice mi perfil en Facebook, me volví adicta al tuiter, pasé muchas noches en camas que no son la mia, aprendí a cocinar chilaquiles, le entregué mi corazón a todas las personas equivocadas, me rompieron la madre, me caí y me quedó un ojo morado por dos semanas, aprendí mucho de mi a punta de madrazos, me volví una mejor persona, me empecé a caer bien y a gustar tal cual soy...

Y todo eso junto con muchas cosas más que pasaron a lo largo del camino, me trajeron aquí, me llevaron hoy a esa calle en la Condesa donde él, tan diferente y tan el mismo de hace diez años, me preguntó con su sonrisa tierna: Andrea, ¿quieres andar conmigo?


Continuemos la historia.

martes, junio 21, 2011

Las canciones más tristes del mundo.

Ahora que he andado medio nostálgica (qué raro), me ha dado por escuchar canciones tristes. Supongo que todos tenemos una o varias de esas que nos llegan y nos sacan lagrimita, ya sea por la música, la letra o porque nos recuerdan a algún alguien o algún suceso. Aquí les enlisto algunas de las que a mi me ponen ojito Remi y a veces (muy a veces) hasta me hacen chillar desconsoladamente.

My Immortal / Evanescence
When you cried, I'd wipe away all of your tears
When you'd scream, I'd fight away all of your fears
And I held your hand through all of these years
But you still have all of me...


Now comes the night / Rob Thomas
Now comes the night
Feel it fading away
And the soul underneath
Is it all that remains
So just slide over here
Leave your fear in the fray
Let us hold to each other
Until the end of our days


If you're gone / Matchbox 20
If you're gone
Maybe it's time to go home
There's an awful lot of breathing room
But I can hardly move
If you're gone
Baby you need to come home
Cuz there's a little bit of something me
In everything in you


De qué me sirve la vida / Camila
Estoy a punto de emprender un viaje
Con rumbo hacio lo desconocido
No se si algun dia vuelva a verte
No es facil aceptar haber perdido
Por mas que supliqué 'no me abandones'
Dijiste no soy yo es el destino
Entonces entendi que aunque te amaba
Tenia que elegir otro camino


The promise / Tracy Chapman
If you wait for me then I'll come for you
Although I've traveled far
I always hold a place for you in my heart
If you think of me, if you miss me once in awhile
Then I'll return to you
I'll return and fill that space in your heart
Remembering
Your touch, your kiss, your warm embrace
I'll find my way back to you


When you're gone / Hanson
Well I just can't seem to pity
'Cause my heart's to numb to feel
And the smile does all the talking
Though the pain is all that's real
With the way that you keep screaming
I can hardly hear to think
And I feel the bridges burning
Underneath my feet


Angel / Sarah McLachlan
In the arms of an angel
Fly away from here
From this dark cold hotel room
And the endlessness that you fear
You are pulled from the wreckage
Of your silent reverie
You’re in the arms of the angel
May you find some comfort there


No sean malitos y compártanme sus canciones más tristes que ando en ese mood y quiero oirlas...

miércoles, mayo 18, 2011

Enjoy the silence.

Tenía yo diecinueve años recién cumplidos cuando conocí al que sería mi primer novio "formal". Iba en mi misma universidad sólo que un año abajo, y desde que lo vi la primera vez me encantó. Cada descanso, esperaba sentada en la cafetería a que él bajara también y lo veía medio embobada, hasta que un amigo me lo presentó en una clase de dibujo. Yo ya estaba bien emocionada cuando me enteré que había empezado a andar con otra niña. Dos semanas después, lo intercepté en un pasillo y platicando, me dijo que si yo quería andar con él dejaba a la otra. Desde ese 17 de noviembre se nos vio juntos por todos los rincones de la escuela, mis amigos se convirtieron en los suyos, nos ayudábamos con las interminables tareas, conocí a sus papás y a sus hermanos y él a los míos, caminamos de la mano por los parques, hicimos nuestras varias esquinas, brillamos en las banquetas, nos besuqueamos en el sillón de mi sala, despertamos envidias entre los demás compañeros, bailamos en unos XV años y nos conocimos y desconocimos miles, millones de veces.

Durante el año y medio que anduvimos, nos quisimos de a de veras. Nos mandábamos cartas de amor cada mes cumplido y cuando nos sobraba algún pretexto. Hicimos planes que él decía incluirían un anillo de diamantes y yo decía que incluirían un gato, nos aprendimos de memoria nuestros gestos, empezamos a intuir nuestras reacciones. Pero a los veinte años, uno es muy tonto y piensa que esas cosas se encuentran seguido, que los amores irán y vendrán como si fuera costumbre, que uno se enamorará así cada mes, que amores de tu vida sobrarán en el camino. Cortamos porque yo quise, porque según yo me faltaban de vivir muchas cosas, porque éramos demasiado inexpertos y yo demasiado idealista. Y después de intentar que yo volviera varias veces, se resignó y se fue y se volvió otro extraño triste más en mi vida.

Es curioso como hoy, después de diez años de que haya pasado por mi vida con su aire distraído y su andar apresurado, yo todavía me acuerde de cómo fuimos y de cuánto nos quisimos. Mi memoria todavía guarda con cariño todos esos pequeños detalles que lo hicieron mío y que lo fueron todo: su suéter de grecas que me encantaba, el olor de su piel, sus tenis Converse azul marino, las travesías por las tiendas de discos para encontrar los inéditos de Depeche Mode, nuestras estúpidas peleas por teléfono, la ligereza de su persona cuando se reía, el libro de Sabines que guarda una foto de él cuando era niño, nuestro viaje a las pirámides, esa vez que se enojó y me hizo perseguirlo por toda la escuela, su chamarra de los Dolphins de Miami. Todas y cada una de esas pequeñas cosas por las cuales lo quise tanto y que (estúpida si lo intentara) jamás nadie podrá reproducir.

Ojalá pudiera hoy decirle lo importante que fue para mi, lo mucho que le agradezco esa manera tan suya de quererme, el cariño que le guardo y cuánto aprecio que me haya enseñado a querer con el infinito. Y que sí, que pienso en él y todavía hoy me pregunto qué hubiera pasado si nos hubiéramos encontrado en otro momento. Ahora, tal vez.
Peeeero (me encantan los peros) quién sabe. Me han hecho pedazos el corazón en el camino. Qué ganas de ser la misma que era hace diez años, y poder volver a querer con esa inocencia y esa premura y esas ganas.

Cuando leo sus cartas me recuerdo así, cierro los ojos y guardo silencio. Por un breve segundo, vuelvo a tener diecinueve y todo está claro otra vez.