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viernes, mayo 02, 2014

Memorias.

El otro día que me quedé a dormir en casa de mis papás, saqué mi disco duro y me puse a ver fotos viejas (o no tan viejas, eran desde el 2008) y pues después de varias horas pude sacar varias conclusiones:

1. Tengo muchos amigos, los mejores del mundo.
2. En el camino se quedó mucha gente que nunca fue mi amig@ y que ahora me doy cuenta eran más bien de esos parásitos que querían chupar energía, guácala.
3. He viajado un chingo (o bueno no tanto), mis viajes han estado padrísimos y siempre he tenido la mejor compañía.
4. Me he pintado el pelo de todos los colores y me lo he cortado de todas las maneras posibles.
5. He tenido muchos novios, frees, amigovios, peoresnada y sinfuturos, muchos muy guapos y muchos no tanto, pero de esos no me quiero acordar tanto, ja.
6. Está bien padre y bien culero al mismo tiempo ver cómo a mis amigos y a mi nos ha cambiado la vida y las circunstancias, claro que yo siempre me veo más joven jojojo
7. Me he divertido un chingo, muchísimo, siempre he hecho lo que me ha dado la gana y estoy muy orgullosa de eso.
8. Vivir en San Francisco ha sido probablemente la mejor experiencia de mi vida y ahí será siempre el safe place a donde regrese cuando no me guste en donde me encuentre.
9. El tiempo se pasa demasiado rápido.
10. Me he quedado casi sin familia porque todos resultaron ser unos pinches culeros nefastos y la neta qué hueva.
11. Mis amigos empiezan a tener hijos. Osea no mamen!
12. A mis 24 yo pensaba que era bien cool, pero me doy cuenta que soy más cool ahora.
13. La Colonia Roma cambia muy rápido, y ahí es donde siempre pasan las mejores cosas.
14. A pesar de todo, no cambiaría nada.

Y ya. Sentí bien bonito recordar tantas cosas.

miércoles, abril 23, 2014

La historia más bonita del mundo

Estábamos él y yo a mitad de diciembre sentados en la ventana de un bar de Haight Ashbury todavía siendo amigos, yo contándole detalles macabros de mi vida y él un poco de su historia cuando se le ocurrió mencionar que había estudiado Literatura y soltar la pregunta:

- Have you ever read Gebriel Gercia Merquez?

Contesté emocionada que sí, que no sólo lo había leído si no que me encantaba, que mi cuento favorito del mundo lo había escrito él. Fue ahí cuando, totalmente sin querer, solté el primer comentario sospechoso y malintencionado y con mis quiensabecuántas cervezas encima le dije algo así como in fact, that story I'm telling you about reminds me a lot of you. Él me miró con sus ojos enormes y azules y preguntó por qué, cuál es, cómo se llama; "El ahogado más hermoso del mundo" o "The handsomest drowned man in the world" que es el lo mismo pero en inglés, le dije, y para saber porqué me recuerda a ti pues lo tienes que leer. No volvió a tocar el tema pero sé que se quedó pensando en eso toda la noche, en cómo interpretar mi comentario y con la curiosidad en la mirada. Nos fuimos a otro bar ahora en Divisadero donde seguimos platicando de todo y de nada, y unas margaritas más tarde me dijo ya vámonos que ya van a cerrar y te tengo que llevar a tu casa. Yo estaba a punto de subirme a su moto cuando creo le cayó el veinte de mi torpe coqueteo y me agarró de la cintura apretándome contra sus labios, así sin previo aviso ni la más mínima señal de advertencia, y fue con ese beso que yo pude entender los cuentos de García Márquez y toda la magia que existía en el Universo mientras veía fuegos artificiales y se me despertaban millones de mariposas amarillas en el estómago.

Unos días más tarde ya casi en Navidad, él se iba a celebrar con su familia en Washington y yo a esquiar con mis primos a Lake Tahoe, y antes de irnos cada quién por su lado, me invitó a cenar y me confesó que se había metido a stalkear mi Facebook en busca de una pista para mi regalo de Navidad y fue así como dio con mi película favorita de la infancia. It was not easy! me dijo, entregándome un paquetito con el DVD de El último unicornio. Casi se me va el aire, era el regalo más bonito que me habían dado nunca y él lo sabía. Me temblaban las manos y le dejé yo otro paquete sobre la mesa. Well, this was not easy either. Don't open it until Christmas. Nos besamos como si se fuera a acabar el mundo, me dejó en mi casa y se fue.

La noche de navidad, después de media noche, me llegó un mensaje de él dándome las gracias por el regalo. Era la compilación de García Márquez donde venía el cuento de el ahogado más hermoso del mundo pero en inglés, lo había buscado por todas las librerías de San Francisco hasta que di con él. I've already read it, and I loved it, Malvada! ¿Malvada?, sí, ahora te voy a decir Malvada porque tú eres como un personaje de García Márquez. Fue así como empecé a ser su malvada por varios meses más a partir de esa fecha, you're so beautiful, Malvada, can't you see how special you are to me, Malvada?, I love you, Malvada, Te amo, Malvada...

Supongo que cualquiera que hubiera sido nuestro tiempo juntos hubiera sido poco no importando que fueran 100 años, pero el caso es fue muy poco en realidad. Todo acabó demasiado pronto y demasiado rápido y demasiado de repente, pero así pasa en la vida a diferencia de en los cuentos. Como sea, yo a García Márquez me atrevo a decirle Gabo porque no sólo me contó sus cuentos, también me puso un apodo y sin querer, escribió también mi historia y me regaló mucha, mucha magia. Me dejó la seguridad de que cada vez que él lea esos cuentos, no importa cuanto tiempo haya pasado sin vernos, sin hablarnos, sin ser nada; se va a acordar de mi y volveré de alguna manera a ser su Malvada.

Gracias Gabo, a mi me dejaste mucho, nada más y nada menos que la historia más bonita del mundo, nos vemos cuando él y yo estemos juntos de nuevo allá donde el viento se queda a descansar abajo de las camas, donde el Sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles.


Descansa en paz.

miércoles, enero 08, 2014

080114

No traigo puesta ropa negra.


Esta Navidad, a pesar de traer una sonrisa en la boca, te vi distante y distraída, como si ya tuvieras puestos los ojos y el corazón en otros mundos. A lo mejor te acordaste del abuelo más que de costumbre, y decidiste que tu tiempo en esta vida ya había sido suficiente, que los hijos y los nietos ya estábamos grandecitos y que tú ya tenías más gente allá que acá, y no te culpo abuela, hasta me das envidia. De alguna manera yo sabía que ese abrazo que te di el 24 iba a ser el último.

A la que vi después en esa cama de hospital ya no eras tú. Era tu cuerpo más pequeñito que de costumbre, pero tú ya no estabas ahí. Te nos habías ido a quién sabe dónde, pero aún no estabas lista pa soltarnos. Ya vete, ya descansa, te rogué cuando te vi tan indefensa, tan llena de tubos que te amarraban a fuerzas a esta vida a la que yo todavía no entiendo. Aprovecha tú que no le debes nada a nadie, que tienes la ventaja de poder irte con tu fé a donde tú quieras, a la luz, al cielo, a estar con tu Dios al que visitabas cada domingo, tú que puedes vete. Pero todavía te esperaste dos días más, quizá para darnos a todos la oportunidad de despedirnos con calma, de estar contigo, de acompañarte en tu proceso de transición y eso te lo agradezco infinitamente.

Yo que soy tan egoísta me cuesta chingos de trabajo soltarte, dejarte ir. Porque yo me quedo acá de nuevo sin entender nada, con otro hueco en el pecho, con otra ausencia acumulada en mis recuerdos. Pero como te dije al lado de tu cama el Lunes pasado, te quiero y te voy a querer siempre y te voy a extrañar diario, todos los días y a todas horas. Hoy el mundo se hace un lugar un poquito más triste y también hoy yo me quedo huérfana de abuelos pero con cuatro estrellotas en el cielo cuidándome siempre, de eso no me queda la menor duda.

Abuela Tere, buen viaje. Espérame allá con Lala y con el abuelo Héctor y con mi abuelo Andrés. No te olvides de los que nos quedamos acá en este mundo, de todos a los que nos vas a hacer falta. Compártenos un poquito de tu luz cuando, como hoy, todo pierda sentido.

Yo a esta vida cruel no la voy a acabar de entender nunca.
Dichosa tú, abuela.

Te quiero.
Tu nieta,


Andrea.

jueves, febrero 07, 2013

Así hasta el infinito.

Hay cosas que no entiendo y que nunca acabaré de entender en esta vida. Por ejemplo, no entiendo cómo es que la gente entiende las redes sociales. Si alguien pone en su estatus "me acabo de dar un madrazo cruzando la calle", por qué hay alguien que pregunta: "¿estás bien?"... es obvio que si no estuviera bien no estaría escribiendo sus mamadas en Facebook, no? Pfff, gente imbécil. Luego, no entiendo por qué las parejitas se empeñan en derramar miel en sus timelines. Es más que obvio que lo que quieren es que todo el mundo lo vea y quizás en sus mentecitas prehistóricas lleguen a creer que son causa de envidias pero ¿qué pasa cuando truenan, se pelean, o peor aún, se divorcian?... Haciéndole burla a un ex amigo que se dedicaba a postear diez veces al día cuánto le gustaba ver los calzones de su ex esposa tirados en el piso de su cuarto, acabo de poner de moda el hashtag #MeDivorcioComoPaco. A eso se exponen, a ser el motivo de diversión de los demás, pero entonces ahí sí no se aguantan. ¿Quién los entiende, no que querían llamar la atención?...
Y luego está el caso de otra conocida que se encontró un novio hippie y renunció a su chamba para ponerse a hacer jardines verticales, y entonces se dedicó a predicar cómo ella sí era libre, cómo había sido tan valiente como para querer dejar de ser un número más en una empresa que no la valoraba, cómo ella había decidido dejar de ser un robot. Y luego zaz, que la deja el novio hippie y entonces avisa que ya entró a trabajar a una empresa igualita a la que renegaba tanto y así hasta el infinito.

No entiendo a la gente que pretende ser una cosa pero sus acciones la definen como todo lo contrario. Si eres cristiana y andas recitando la Biblia a diestra y siniestra y juzgando a quien se te pone enfrente bajo los supuestos reglamentos divinos, entonces cómo es que andas de puta con casados y te vale madres destruir una familia con tal de que te suban de puesto. Si dices ser una mujer independiente y libre entonces no le estés rogando al wey que te puso los cuernos que vuelva contigo. Si eres fea, gorda y amargada, no andes diciendo que tú no te casarías con nadie que no te de un anillo de compromiso que no sea Tiffany... y así hasta el infinito.

No entiendo tampoco a dónde se van todos los hubieras. En algún lugar debemos de estar viviendo todas esas vidas que hubiéramos vivido si hubiéramos decidido diferente. Y así hasta el infinito.

Y lo que menos entiendo de esta vida es a la muerte. No entiendo cómo es que la gente se va para siempre, cómo es que no podemos volver a oírlos nunca, a tocarlos, a verlos, a decirles que nos hacen falta. No logro entender del todo las despedidas que son para siempre ni qué se hace con los sentimientos humanos cuando ya no eres humano. No entiendo aún cómo se puede aprender a vivir sin una persona, ni qué se hace con esa ausencia.

Y así hasta el infinito.

martes, mayo 15, 2012

No puedes verla en la oscuridad de una noche sin estrellas.

"Tomo mis cosas, me arreglo la boina y bajo a la puerta de salida. Llevo la bolsa y el estuche en las manos y el pase entre los dedos, pero logro, entre la puerta y la escalerilla del avión, romper la carta y arrojar los pedazos al viento frío, a la niebla que quizá los lleve hasta el lago donde te zambullías, Juan Luis, en busca de un espejismo"


El libro de Aura me lo encontré empolvado en el librero entre los cientos que coleccionan mis papás mucho antes de que nos fuera obligatorio leerlo en la prepa. Era una edición que compilaba varios cuentos, entre ellos 'Chac Mool' y 'Un alma pura'; "Cantar de Ciegos", se llamaba. No sé qué fue lo que me llamó la atención para haber escogido ese libro entre tantos otros, pero no lo volví a soltar. Su portada gastada negra, sus páginas amarillas con olor a aspirina, lo cómodo de su tamaño, los nombres de los protagonistas de cada cuento que se quedaron para siempre en mi memoria. Y luego al final, el último cuento: Aura. Su narrativa (para mi entonces aún extraña) en segunda persona me fue llevando de la mano como si yo fuera una parte de Felipe, y como él, me enamoré de Aura. La frase final del cuento desde entonces no se me ha olvidado, y es como una extraña promesa de que algo mejor está por venir. Volverá, Felipe, la traeremos juntos, decía. Carlos Fuentes me enseñó que la magia existe y que el amor eterno, ese que perdura catorce mil vidas no era nada más una ilusión mía. Me aferré a ese libro viejo de portada negra como a ninguno antes. Lo llevaba en la bolsa a todos lados. Me lo llevé a la playa y entre sus hojas se quedó algo de arena, me lo llevé aquel fin de semana cuando me enamoré por quinceava ocasión y guardé en él una pluma tornasolada que encontré en ese jardín. Entre sus hojas guardé también un boleto del cine de aquella vez que tuve la mejor compañía del mundo, un flyer de algún paseo de la mano de algún otro amor fugaz de esos que se me daban tan bien. Y Aura me acompañaba siempre; Aura y Felipe y los gatos y todos los demás cuentos que leía y leía hasta repetirlos casi de memoria.

Pasó el tiempo y el libro se quedó en mi librero con todos esos recuerdos adentro. Leí 'Cambio de Piel', 'Cumpleaños, 'Agua Quemada' y 'Gringo Viejo' entre otras, y me gustaron pero nunca como Aura. Fue quizás hasta 'Inquieta Compañía' que encontré un poco de esa magia que tanta falta me hacía. Y luego, un día me fui muy lejos, me cambié de país y de idioma y un poquito de historia también. Y allá tan lejos, a la mitad de una felicidad que nunca había sentido antes, enfrente de unos ojos azules y un pedacito de mar, el libro de Aura llegó a mis manos de nuevo y por casualidad. Todo ese tiempo mientras estuve lejos, cada vez que me sentía triste o sola, volvía a leer de nuevo la historia de Aura y de Felipe y pensaba: Así es el amor al que yo espero en esta vida.


Regresé. Pegué los pedacitos que me quedaban de corazón y me enamoré de nuevo. Cuando me preguntó él, un día acostados en su cama que si un día tuviéramos una hija qué nombre me gustaría ponerle, yo sin dudarlo contesté: Aura. Quiero que se llame Aura.

Hoy ese libro de portada negra descansa en mi librero con la foto de mi abuela encima y la pluma y la arena y el boleto del cine adentro. La otra versión, la que me regalaron muy lejos, debajo de ellos. Y la historia de Aura muy adentro de mi, justo ahora en mi garganta en donde siento el nudo mientras escribo.

Gracias Carlos Fuentes por tus vampiros, tus ángeles y tus brujas, por Juan Luis y Amilamia, por tus hermosas palabras, por tu magia, por Aura y Felipe y sobre todo por mi historia que de alguna manera también me la contaste tú.

Descanse en paz.

(1928-2012)



jueves, marzo 15, 2012

Mientras no se sepa.

Hoy, no sé por qué, me acordé que hace como un año mi mamá se enteró de que el que había sido su mejor amigo en la universidad llevaba muerto como veinte años. Se había muerto en un accidente de coche en la carretera, así nomás. Joven y con familia y con planes y con futuro y con todo eso que tiene la gente que anda viva por el mundo.

Y en todos esos veinte años, mi mamá pensando que estaba vivo por ahí, que nomás le había perdido la pista. Veinte años después de su muerte, su amigo, para ella, se acababa de morir. De alguna manera supongo que se murió de nuevo. Veinte años después de muerto volvió a ser un muerto nuevecito, reciente, de esos que duelen con un hueco en el alma, de esos cuyas ausencias aún no ha amoritguado el tiempo. Así lo lloró mi mamá ese día, con esa ansiedad de quien acaba de ser despedido.

Y entonces pienso que aún después de muerto, uno puede seguir vivo cuanto tiempo quiera, siempre y cuando la noticia no se sepa.

jueves, enero 05, 2012

Qué raro es eso de morirse.

Ayer murió un amigo de mi papá. Era actor, acababa de salir en Miss Bala. Hace dos meses le diagnosticaron cáncer de páncreas y el miércoles en la mañana se fue. Son de esas cosas que no te esperas (si es que algún día se pueda esperar la muerte) y que te hacen ponerte a pensar qué se sentirá saber de a de veras que va a ser tu última Navidad, tu último año nuevo. Saber que pronto vas a desaparecer y no saber a dónde vas. Una persona está y al otro día ya no existe, nada. Qué raro es eso de morirse. ¿Qué pasa con todas las cosas que uno hizo, sus historias, los recuerdos que nunca le contó a nadie? ¿y todos esos lugares que visitaste, los que sólo tú sabías lo que te hacían sentir, la nostalgia que te recorría las entrañas cuando pasabas por ahí? ¿quién se queda con eso, a dónde va?... Y todos tus amores, esos que con tanto afán coleccionaste, esos que hicieron tu historia, ¿a esos qué les pasa? ¿dónde se queda todo eso?... un día ya no estás y ya. Y siempre te quedarán pendientes, cosas por hacer, personas que abrazar. Qué extraño es eso de morirse. Tanto que lucha uno en esta vida, tanto que se esfuerza por sentirse vivo, y un día cierras los ojos y te vas así nomás, sin importar qué hiciste y qué no, qué tanto quisiste y con cuánta intensidad, si fuiste bueno o malo, rico o pobre, inteligente o estúpido. Te vas sin importar si no alcanzaste a ver la última película de Batman o sin saber en qué acababa Harry Potter. Te vas si te la pasaste en el trabajo todos los días hasta las 12 de la noche o si conociste cada rincón del mundo. Te llevan a veces a la fuerza aún cuando te haya faltado dar un último beso a aquel amor que dejaste pendiente. Se mueren los genios y se mueren los imbéciles. Cierran tu casa o tu cuarto con llave y se queda tu ausencia cuidando todas las cosas que formaban parte de tu día a día y que ya no vas a volver a usar nunca. Aquel vestido dorado que te pusiste la primera vez que te quedaste a dormir en su casa, la colcha que te tejió tu mamá, el gato de peluche que te regaló tu abuela en tu cumpleaños número ocho, las cartas de tu primer novio y todo eso que no volverá a tener sentido jamás para nadie. No, nunca entenderé a la muerte. No sé qué será eso de desaparecer del mundo un día y para siempre. No le temo, la he hasta anhelado en horas oscuras, pero no la entiendo.

Y aún así, todos nos andamos muriendo.



Descanse en Paz Miguel Couturier.

martes, noviembre 01, 2011

Mis muertos vivos.

Morir es retirarse, hacerse a un lado, ocultarse un momento, estarse quieto, pasar el aire de una orilla a nado y estar en todas partes en secreto.


Lala y abuelo, no dejen de visitarnos hoy en la noche. Con todo el cambio de casa y los pleitos y el reacomodo este año no les pusimos ofrenda, pero eso no quiere decir que no nos acordemos de ustedes. Lala, no extrañes la casa. Tú te veniste con nosotros y todos nuestros recuerdos también. Las navidades, las muñecas, tu máquina de coser y el olor de tu cuarto; los colores de la colección de tus telas y el sonido de tus pantuflas cuando nos decías hasta mañana y te ibas a dormir. Abuelo, también tu recuerdo se mudó con nosotros. El sonido de tus dos timbrazos, la sonrisa que me ponías en los labios cada domingo cuando me traías mi queso doble crema y todas tus respuestas correctas cuando jugábamos maratón. Cuídenme a mi Morris y al Zamora, les han de estar haciendo compañía. No tengo veladoras para mostrarles el camino a la nueva casa, pero sé que ya lo conocen y que andarán por aquí de visita en la noche. Ah, y no se les olvide darme un beso antes de irse. Los extraño no sólo hoy sino todos los días, y hasta donde anden les mando, como siempre, todo mi amor.

Nos vemos pronto.

Feliz día de muertos.

jueves, octubre 06, 2011

Here's to the crazy ones.


Ayer, casi en tiempo real, nos enteramos todos de la muerte de Steve Jobs. Twitter y Facebook se saturaron con imágenes, citas, chistes y despedidas para el que fuera el CEO de Apple. Y es raro que a mi me mueva tanto la muerte de alguna personalidad pública: las estrellas de Hollywood no me impresionan, los políticos me decepcionan y hasta dan pena ajena y me niego a creer que los héroes nacionales acaben siendo los futbolistas; por eso quizás ayer se me salió una que otra lagrimita. Steve Jobs fue un gran visionario, un gran líder y un ser humano que, según cuenta su historia, empezó desde abajo creyendo en lo que hacía y llegó a la cima del mundo. Hace algunos años en una de mis crisis existenciales, cuando quería renunciar a mi trabajo horrible, acababa de cortar con mi novio imbécil y básicamente no sabía qué hacer con mi vida, un amigo me mandó el discurso que dio Jobs en la Universidad de Stanford y a lo mejor se oye tonto, pero fue exactamente lo que yo necesitaba escuchar en ese momento. Desde entonces, Steve Jobs significó más que un empresario con mucha visión marketera. A mi pocas personas me inspiran, y él lo hizo. Lloré la primera vez que oí aquel discurso y volví a llorar ayer al ver las imágenes de su vida, de cómo se fue apagando poco a poco; de cómo a pesar de ser de los hombres más ricos y poderosos del mundo, murió consumido por una enfermedad que no perdona nada ni a nadie.

Ha de ser bonito irse con tanta admiración de tanta gente, habiendo dejado un legado tan grande, habiendo hecho tanto y habiendo, ni más ni menos, cambiado al mundo. La gente (segun vi) dejó flores afuera de las Mac Stores alrededor del mundo, y se puede ver en las fotos a decenas de personas con la imagen de una vela encendida en su iPhone a manera de tributo. La foto del altar improvisado de Jobs no estaba impresa, estaba en un iPad. Y es que aceptémoslo, todos hemos babeado con los productos de Apple, los compremos o no. Yo por lo pronto puedo decir que paso más tiempo con mi Mac que con mi familia o mi novio. Y sí, tienen razón todos esos comentarios que ponían ayer en twitter, que toda la gente que sentimos su muerte jamás lo conocimos, que no era nuestro pariente o amigo ni nada por el estilo, que qué gran mamada. No sé, quizá tengan razón. Yo sí creo que perdimos a uno de los grandes de nuestra época, y que a mi, por lo menos, llegó a inspirarme de muchas maneras.

Adiós, Steve, y gracias.


Stay Hungry. Stay Foolish.

Steve Jobs
1955 - 2011

miércoles, agosto 10, 2011

Golden Gate Ave.

Después de todo este tiempo que han parecido siglos, vidas completas; por fin te dejo ir. Ya no te extraño ni te extrañaré nunca. Te quise con toda el alma, te di todo y no me arrepiento. Gracias por tus miradas azules y tus olas de mar.

Hasta siempre. Y no te molestes en volver.

martes, junio 21, 2011

Las canciones más tristes del mundo.

Ahora que he andado medio nostálgica (qué raro), me ha dado por escuchar canciones tristes. Supongo que todos tenemos una o varias de esas que nos llegan y nos sacan lagrimita, ya sea por la música, la letra o porque nos recuerdan a algún alguien o algún suceso. Aquí les enlisto algunas de las que a mi me ponen ojito Remi y a veces (muy a veces) hasta me hacen chillar desconsoladamente.

My Immortal / Evanescence
When you cried, I'd wipe away all of your tears
When you'd scream, I'd fight away all of your fears
And I held your hand through all of these years
But you still have all of me...


Now comes the night / Rob Thomas
Now comes the night
Feel it fading away
And the soul underneath
Is it all that remains
So just slide over here
Leave your fear in the fray
Let us hold to each other
Until the end of our days


If you're gone / Matchbox 20
If you're gone
Maybe it's time to go home
There's an awful lot of breathing room
But I can hardly move
If you're gone
Baby you need to come home
Cuz there's a little bit of something me
In everything in you


De qué me sirve la vida / Camila
Estoy a punto de emprender un viaje
Con rumbo hacio lo desconocido
No se si algun dia vuelva a verte
No es facil aceptar haber perdido
Por mas que supliqué 'no me abandones'
Dijiste no soy yo es el destino
Entonces entendi que aunque te amaba
Tenia que elegir otro camino


The promise / Tracy Chapman
If you wait for me then I'll come for you
Although I've traveled far
I always hold a place for you in my heart
If you think of me, if you miss me once in awhile
Then I'll return to you
I'll return and fill that space in your heart
Remembering
Your touch, your kiss, your warm embrace
I'll find my way back to you


When you're gone / Hanson
Well I just can't seem to pity
'Cause my heart's to numb to feel
And the smile does all the talking
Though the pain is all that's real
With the way that you keep screaming
I can hardly hear to think
And I feel the bridges burning
Underneath my feet


Angel / Sarah McLachlan
In the arms of an angel
Fly away from here
From this dark cold hotel room
And the endlessness that you fear
You are pulled from the wreckage
Of your silent reverie
You’re in the arms of the angel
May you find some comfort there


No sean malitos y compártanme sus canciones más tristes que ando en ese mood y quiero oirlas...

miércoles, mayo 18, 2011

Enjoy the silence.

Tenía yo diecinueve años recién cumplidos cuando conocí al que sería mi primer novio "formal". Iba en mi misma universidad sólo que un año abajo, y desde que lo vi la primera vez me encantó. Cada descanso, esperaba sentada en la cafetería a que él bajara también y lo veía medio embobada, hasta que un amigo me lo presentó en una clase de dibujo. Yo ya estaba bien emocionada cuando me enteré que había empezado a andar con otra niña. Dos semanas después, lo intercepté en un pasillo y platicando, me dijo que si yo quería andar con él dejaba a la otra. Desde ese 17 de noviembre se nos vio juntos por todos los rincones de la escuela, mis amigos se convirtieron en los suyos, nos ayudábamos con las interminables tareas, conocí a sus papás y a sus hermanos y él a los míos, caminamos de la mano por los parques, hicimos nuestras varias esquinas, brillamos en las banquetas, nos besuqueamos en el sillón de mi sala, despertamos envidias entre los demás compañeros, bailamos en unos XV años y nos conocimos y desconocimos miles, millones de veces.

Durante el año y medio que anduvimos, nos quisimos de a de veras. Nos mandábamos cartas de amor cada mes cumplido y cuando nos sobraba algún pretexto. Hicimos planes que él decía incluirían un anillo de diamantes y yo decía que incluirían un gato, nos aprendimos de memoria nuestros gestos, empezamos a intuir nuestras reacciones. Pero a los veinte años, uno es muy tonto y piensa que esas cosas se encuentran seguido, que los amores irán y vendrán como si fuera costumbre, que uno se enamorará así cada mes, que amores de tu vida sobrarán en el camino. Cortamos porque yo quise, porque según yo me faltaban de vivir muchas cosas, porque éramos demasiado inexpertos y yo demasiado idealista. Y después de intentar que yo volviera varias veces, se resignó y se fue y se volvió otro extraño triste más en mi vida.

Es curioso como hoy, después de diez años de que haya pasado por mi vida con su aire distraído y su andar apresurado, yo todavía me acuerde de cómo fuimos y de cuánto nos quisimos. Mi memoria todavía guarda con cariño todos esos pequeños detalles que lo hicieron mío y que lo fueron todo: su suéter de grecas que me encantaba, el olor de su piel, sus tenis Converse azul marino, las travesías por las tiendas de discos para encontrar los inéditos de Depeche Mode, nuestras estúpidas peleas por teléfono, la ligereza de su persona cuando se reía, el libro de Sabines que guarda una foto de él cuando era niño, nuestro viaje a las pirámides, esa vez que se enojó y me hizo perseguirlo por toda la escuela, su chamarra de los Dolphins de Miami. Todas y cada una de esas pequeñas cosas por las cuales lo quise tanto y que (estúpida si lo intentara) jamás nadie podrá reproducir.

Ojalá pudiera hoy decirle lo importante que fue para mi, lo mucho que le agradezco esa manera tan suya de quererme, el cariño que le guardo y cuánto aprecio que me haya enseñado a querer con el infinito. Y que sí, que pienso en él y todavía hoy me pregunto qué hubiera pasado si nos hubiéramos encontrado en otro momento. Ahora, tal vez.
Peeeero (me encantan los peros) quién sabe. Me han hecho pedazos el corazón en el camino. Qué ganas de ser la misma que era hace diez años, y poder volver a querer con esa inocencia y esa premura y esas ganas.

Cuando leo sus cartas me recuerdo así, cierro los ojos y guardo silencio. Por un breve segundo, vuelvo a tener diecinueve y todo está claro otra vez.

miércoles, mayo 11, 2011

Sin sentido.

Me haces falta. Me haces falta para encontrar mi dirección en esta vida, para enfrentarla y para vivirla. Me hacen falta tus ojos de mar y tus manos que a pesar del frío siempre estuvieron tibias. Me hace falta nuestra Luna a la mitad del parque, las olas que te gustaba perseguir, la arena húmeda de nuestra playa, tu chamarra en mis hombros. Me hace falta que me hagas cosquillas para que me vuelva a reír, me hacen falta tus chistes, tu alegría, nuestros programas favoritos, la pizza que nos comíamos en la cama, tus calcetines de colores. Tú, todo tú, tu estatura, tus jeans rotos, tus brazos, tus besos, tus audífonos del iPod, tu voz, los nombres que me inventabas, los planes que se nos quedaron flotando en el aire, tu moto. Y es que esta necedad mia de acordarme tanto de ti todo el tiempo, esa ausencia tuya que me pisa los talones, esa voz que me sigue diciendo que eras tú y que no será ya nadie más que tú y que me va a acabar matando tarde o temprano...

Te extraño. Un chingo.
Regresa.

Estoy rota.

lunes, abril 18, 2011

Mich Furlong (huele a lluvia)

Me enteré que ayer se murió Mich, una niña que vi pocas veces en persona pero me gustaba mucho leer su blog y su Facebook. Compartíamos nuestro gusto por Hanson y me dejaba a veces comentarios al respecto. Hace como un mes la vi en el cine, pero no la saludé. Nada, que así es la vida supongo.
A manera de homenaje, les dejo aquí uno de sus posts que me gusta mucho.

TODO LO QUE RIMA CON TU NOMBRE
En algún momento de la NO cita pensé
Que cagado, aqui fué donde nos conocimos...
Tú y tu colonia Roma y tu desorden
y tu terraza, y las noches alegres, alegue y alegue
y en las que jugamos a perder y entonces no abres la puerta
y te quedas dormido y tu voz mamona en el telefono,
y tu bici, y tu manera de cocinar el pescado,
y tu novia y el sol. y eres infiel como todos.
Y esa manera de mirar que cuestiona,
y todas las veces que me has dicho "no seas naca"
y nueva york y tus hermosas fotos,
y todo hermoso tu.
Holograma.



Se nos acabaron tus letras, tan bonitas.
Buen viaje, Mich. Hasta pronto.

viernes, marzo 18, 2011

Hoy.

Hoy me levanté más temprano que de costumbre. Hoy comí tacos de pollo. Hoy mi primo no me va a acompañar al gimnasio porque se fue a comer con una amiga. Hoy no tengo planes para en la noche. Hoy doñaroña me dejó hablando sola en el mensajero. Hoy ando triste, recordando. Hoy me di cuenta que a pesar de las ausencias, el tiempo se pasa en chinga. Hoy extrañé, sigo extrañando. Hoy no me llegó ningún mail interesante. Hoy me di cuenta de que cada vez que perdemos a alguien, se nos muere algo adentro. Hoy tengo ganas de que me pase algo bueno, de que cambie mi suerte. Hoy me dieron ganas, también, de cortarme más el pelo. Hoy quisiera estar en la playa, que no me doliera el pasado, ser la que era hace un año. Hoy me duele un poquito respirar. Hoy es uno de esos días en los que nada se ve claro.

Hoy no está padre.

Y eso que es viernes.

lunes, diciembre 20, 2010

Quiero suponer...

Hace frío y suena el despertador. Son las 6:30 de la mañana y tú andabas desvelada. Te tallas los ojos y refunfuñas. Te sales de la cama, hace un frío de la chingada, no quieres ir a trabajar, odias tu trabajo y tu vida. Maldiciendo, te metes a la regadera. El agua caliente se siente bien, pero no te pone de buenas. A la mitad de tu baño, te das cuenta: Hoy es sábado. Por alguna razón se te cuatrapearon horrible los días y pensaste que hoy era viernes, pero no, es sábado; bendito sábado en el que no tienes nada que hacer. Cierras la llave, te secas y te pones una pijama limpia y calientita. Hay un rayito de sol que pega justo en tu cama y te invita a meterte entre las cobijas de nuevo. Te acurrucas, te tapas, y te acomodas perfectamente. No hay ningún ruido y hueles a jabón. Despacito, el sueño empieza a vencerte otra vez. Te sumerges en la almohada y sonríes porque sabes que será uno de esos sueños profundos y largos y tranquilos y perfectos. Respiras hondo y te dejas ir sin poner ninguna resistencia.
Es el mejor sentimiento del mundo.

Muy aparte de la forma en como suceda, algo así debe de ser nuestro último segundo, algo así debe se debe sentir cuando te mueres de a de veras.

Lo que pase después ya no importa.


Así que cuando me muera, llórenme nomás tantito que seguro yo estaré soñando por ahí cerquita, sin frío y sin lágrimas y sin despertador.

domingo, octubre 31, 2010

Death and taxes.

En el camino del cementerio se encontraron dos amigos.
- "Adiós", dijo el vivo al muerto.
-"Hasta pronto", respondió el muerto al vivo.



Y se nos fue octubre rapidísimo y entre los dedos. Este año no pusimos ofrenda; en esta familia poco a poco se nos van acabando las tradiciones. Me acuerdo que antes había una calaverita de azúcar con el nombre de cada uno, papel picado, adornos, veladoras, comida y la foto del bisabuelo. Debo de confesar que yo desde chica he tenido una fascinación extraña con la muerte. Me quedaba viendo la flama de las veladoras por horas y me acordaba que alguien me había dicho una vez que el humo al elevarse hace figuras tan bonitas porque ocupa el espacio entre los espíritus que flotan entre nosotros. Entonces les sonreía a los espíritus y me daban ganas de bailar así yo también. Siempre me he preguntado cómo me recordará la gente que me quiere y por cuánto tiempo, si habré dejado alguna marca en la vida de alguien que a lo mejor ni me imagino, quién irá a mi funeral y qué anécdotas platicarán sobre mi y quién habrá de ir a regar mis cenizas en el mar donde me quiero quedar para siempre. Una parte de mi siempre ha sabido que ha de ser mejor estar muerto que vivo, porque se está sin estarlo, porque uno se queda en las partes que más le gustaron, y porque se está más cerca de la gente que uno quiere; exista algo en el más allá o no. La verdad, no me da miedo la muerte, al contrario. Me da miedo la forma en como me vaya a tocar morirme, eso sí. Quizá por eso siempre he querido ser yo la que escoja, pero esa es otra historia.

Es curioso como muchas culturas y religiones coinciden en éstos días para celebrar a sus muertos. Dicen que es porque los vientos soplan más bajo y eso acerca a los espíritus. Quién sabe. Yo sólo sé que aunque no hayamos puesto ofrenda este año, no quiere decir que no recordemos a nuestros muertos tan vivos como siempre. Yo sé que Lala andará por aquí buscando sus nueces y pasitas por los rincones donde las escondía para que mi mamá no la regañara por comer tantos dulces, regará sus geranios que ya no existen y le cambiará los vestidos a sus muñecas viejas. El abuelo dará dos timbrazos, refunfuñará quizá porque no le dejamos su comida favorita, y desde ahí me mirará con sus ojos de ternura y me acariciará la cabeza antes de irse.

No los olvido nunca por que los traigo siempre en el corazón.
Feliz día de muertos.

... y hasta pronto.

miércoles, agosto 25, 2010

Amsterdam #71.

Mi corazón está ocupado. Y yo espero.

Traigo una botella de vino encima. Se supone que no puedo tomar ni una gota de alcohol mientras estoy tomando Tafil, pero fuck that, la ocasión lo ameritaba. Hacía años que no lo veía; años. Y él, que fue quizás el más grande crush que tuve en mis juventudes (ja!), me hablaba de su trabajo, de sus aventuras y de su próxima boda. Bo-da. Y yo que estaba tan perdidamente enamorada de él precisamente porque pensaba en aquel entonces que el maldito infeliz era uno de esos que iba a ser libre siempre: libre de corbatas, libre de celulares, libre de tradiciones... Creo que fue a la tercera copa que descubrí un poquito de esa libertad existiendo todavía dentro de él, esforzándose por rebelarse a pesar del traje, la Blackberry y la corbata azul. Acabando de comer, ya en el café y después de contarle todas mis recientes tragedias, extendió su mano y me regaló un billete de Brasil, quesque pa' la buena suerte. Le dije que antes de regalármelo lo cargara de buenas vibras, y entonces lo puso entre sus dos manos, cerró los ojos y después de unos segundos me lo entregó de nuevo, diciéndome: ahora sí guárdalo, que va con las mejores vibras. El dinero llega si lo buscas; en cambio, el amor es al revés.

Y mientras me abrazaba despidiéndome en el sitio de taxis, supe que él hubiera dado lo que fuera por alargar ese momento, por regresar el tiempo algunos años, por desabrocharme la blusa despacito. Y yo quizás por contarle los lunares de la espalda donde me entretenía horas, asegurándome de que no me faltara ninguno. Peeeero los años son culeros, los fantasmas demasiado vivos y las circunstancias no perdonan nunca. Y si hubiera sido un poquito más valiente, quizás le hubiera dicho (aunque sospecho que ya lo sabe), que es una verdadera lástima que ambos nos hayamos llegado tan demasiado tarde.

Él se casa en diciembre. Y yo tengo un billete de Brasil en la cartera y el corazón ocupado, en espera, como en coma inducido; rezando para que el tiempo, por primera vez, trabaje a mi favor.


Síp, yo aquí sigo, llorándote con lágrimas de vino tinto, agua de mar y Tafil.


Próximamente: la historia del bombón escocés.

jueves, julio 22, 2010

He ahí...

... que mi corazón amanece duro como el excremento,
de lejos carne parece, bien mirado es puro hueso.




Me siento de la verga.

Sí, así, sin asteriscos en la "e" pa' disfrazar la palabra, así sin nada de censura. Así me siento, de la V-E-R-G-A.
Y sí, a veces el Tafil ayuda, otras veces, como ahorita, no. Y he ahí que lloro y lloro y se me acaba el aire en los pulmones, y los minutos no pasan, y la queridísima chingada me carga y me lleva cuando se le da gana. Y he ahí que me está ganando el peso de algo que no sé qué es. Y he ahí que quiero escribir pero no sé cuáles serían las palabras para expresar el vacío, la ausencia, el hueco que llevo en el pecho y que literalmente, duele y duele un chingo. Y he ahí que me frusto porque hasta eso se me ha perdido; las palabras, así que me disculpo de antemano por este torpe y desesperado intento de consuelo y desahogo.

¿Mi rutina?... Por ahí de las siete de la noche me agarrra el pinche miedo de la noche y no me quiero dormir porque no quiero soñar, y he ahí entonces que el Tafil medio me salva y medio me duerme. Pero tampoco quiero abrir los ojos en la mañana porque ya sé que me espera otro día lleno de nada. Así como La Vacuidad de "La historia sin fin". Nada.

Y he ahí que hace días que se me fue la esperanza. Ya harté a todo mundo con mis dramas, ya sé. Pero esto va más allá de mi, ya no sé cómo controlarlo. Qué hueva me doy. Que-hueva-me-doy.

Pinche vida, te odio. Te odio porque me arrebatas cualquier alegría así nomás, porque puedes.

He ahí.

martes, junio 15, 2010

A quién corresponda:

No sé en qué parte del camino me hicieron tanto daño. No sé bien cuándo fue que me enseñaron a querer con cuidado, a medir cada paso, a pensar cada palabra. No me gusta ésta yo que soy toda remendada, llena de costuras visibles y mal hechas.

Queridos fantasmas personales: déjenme en paz por favor, acaben de largarse todos de una buena vez, llévense sus maletas de recuerdos, sus traumas que me obligaron a cargar durante tanto tiempo, su pinche polvo que me nubla la vista. Llévenselo todo, háganse una venta de garage, tírenlo a la basura, anúncienlo en clasificados, lo que quieran pero saquen todas sus porquerías de aquí, yo ya no quiero nada. Llévense lugares y esquinas y frases trilladas, engaños, mentiras, desilusiones y pretextos. Váyanse, lárguense a la chingada todos. Todos, el primero, el último y los de en medio; déjenme vivir con mi presente, bórrenme la memoria, y les regalo de pilón mi corazón madreado sin gastos de envío.

Váyanse, no quiero verlos. Y cierren la puerta al salir, si me hacen el favor.


Qué pinche difícil es la vida cuando anda en sus días y se empeña en meterte el pie cada paso que das.