jueves, febrero 07, 2013

Así hasta el infinito.

Hay cosas que no entiendo y que nunca acabaré de entender en esta vida. Por ejemplo, no entiendo cómo es que la gente entiende las redes sociales. Si alguien pone en su estatus "me acabo de dar un madrazo cruzando la calle", por qué hay alguien que pregunta: "¿estás bien?"... es obvio que si no estuviera bien no estaría escribiendo sus mamadas en Facebook, no? Pfff, gente imbécil. Luego, no entiendo por qué las parejitas se empeñan en derramar miel en sus timelines. Es más que obvio que lo que quieren es que todo el mundo lo vea y quizás en sus mentecitas prehistóricas lleguen a creer que son causa de envidias pero ¿qué pasa cuando truenan, se pelean, o peor aún, se divorcian?... Haciéndole burla a un ex amigo que se dedicaba a postear diez veces al día cuánto le gustaba ver los calzones de su ex esposa tirados en el piso de su cuarto, acabo de poner de moda el hashtag #MeDivorcioComoPaco. A eso se exponen, a ser el motivo de diversión de los demás, pero entonces ahí sí no se aguantan. ¿Quién los entiende, no que querían llamar la atención?...
Y luego está el caso de otra conocida que se encontró un novio hippie y renunció a su chamba para ponerse a hacer jardines verticales, y entonces se dedicó a predicar cómo ella sí era libre, cómo había sido tan valiente como para querer dejar de ser un número más en una empresa que no la valoraba, cómo ella había decidido dejar de ser un robot. Y luego zaz, que la deja el novio hippie y entonces avisa que ya entró a trabajar a una empresa igualita a la que renegaba tanto y así hasta el infinito.

No entiendo a la gente que pretende ser una cosa pero sus acciones la definen como todo lo contrario. Si eres cristiana y andas recitando la Biblia a diestra y siniestra y juzgando a quien se te pone enfrente bajo los supuestos reglamentos divinos, entonces cómo es que andas de puta con casados y te vale madres destruir una familia con tal de que te suban de puesto. Si dices ser una mujer independiente y libre entonces no le estés rogando al wey que te puso los cuernos que vuelva contigo. Si eres fea, gorda y amargada, no andes diciendo que tú no te casarías con nadie que no te de un anillo de compromiso que no sea Tiffany... y así hasta el infinito.

No entiendo tampoco a dónde se van todos los hubieras. En algún lugar debemos de estar viviendo todas esas vidas que hubiéramos vivido si hubiéramos decidido diferente. Y así hasta el infinito.

Y lo que menos entiendo de esta vida es a la muerte. No entiendo cómo es que la gente se va para siempre, cómo es que no podemos volver a oírlos nunca, a tocarlos, a verlos, a decirles que nos hacen falta. No logro entender del todo las despedidas que son para siempre ni qué se hace con los sentimientos humanos cuando ya no eres humano. No entiendo aún cómo se puede aprender a vivir sin una persona, ni qué se hace con esa ausencia.

Y así hasta el infinito.

6 comentarios:

Pixie dijo...

No sé, yo supongo que todos queremos ser algo y algunos creen que con decirlo en voz alta se vuelve realidad... La verdad es que el amor te cambia y tiene efectos nefastos en las personas, sobretodo en las que son débiles (por decirle de una forma) y se hacen uno con la pareja, agh, el horror...

Y la muerte, qué te puedo decir? Alguna vez me dijiste que en realidad nunca se van y creo que tienes razón. Más allá de la cursilería de saber que una parte de ellos se queda en nosotros para siempre, pensarlos, soñar con ellos tan nitidamente que no sabes si fue un sueño o un recuerdo, los mantiene aquí y su rostro, sus palabras y su risa está indeleble en la memoria, eso creo.

En fin, tú piensa en tu super boda. :)

Saludirijillos!!

Vain¡lla dijo...

Pixie!!!

El problema es que cuando las parejitas tienen que gritar tanto su "amor" es porque generalmente son ellos mismos los que necesitan creérselo...

Y sobre la muerte... qué te digo. Yo soy fiel creyente que la energía de la gente que se va sigue por aquí, me han pasado cosas que no podría explicar de ninguna otra manera. Es esa ausencia física la que creo que nunca podré entender.

Te mando un gran abrazo!!

»»®ĶΔβẳŋ™«« dijo...

Ausencia... Definitivamente está más allá de nuestro razonamiento.

Y el intentar comprenderlo puede llegar a consecuencias existenciales perturbadoras. (Experiencia personal)

Lo mejor es no pensar en ello, en serio, deja cicatrices.

Vain¡lla dijo...

Muchas cicatrices, una por cada ausencia.

El FeDoR dijo...

Me topé tu blog perdiendo el tiempo en internet. Acabo de tener unas pérdidas como las que dice tu post; de amor, de vida, yo mismo me vi ante el umbral de la muerte y no está nada chido. ¿Y esa energía de la que hablas, qué pedo? también la he llegado a sentir, sin explicarme la ausencia física. Chále. A veces esas cicatrices nomás no cierran y el pinche muerto, que quisieras que te venga a jalar las patas de vez en cuando, no te deja estar en paz. O más bien uno no lo deja ir.
En fin, chido lo que escribes y cómo lo haces.

Vain¡lla dijo...

Pues primero que nada gracias por pasarte por aquí y gracias por tus comentarios. Los que dices es muy cierto: yo sé que yo jamás podré entender a la muerte, ni siquiera acercarme a entenderla. Mi cerebro no entiende cómo es que alguien que ayer estaba aquí hoy ya no está. Como por irónico que suene, hay ausencias que son presencias. Quién sabe qué se sentirá morirse, si sólo te apaguen el switch como a Tony Soprano o si haya una luz al final del túnel.

Pero al final, no será eso lo que todos queremos? que los vivos nos sigan recordando cuando ya no estemos y que nunca nos dejen ir..?

Un beso grande!