Empecé el año con una sonrisa y millones de sueños y expectativas. Y luego mientras iban transcurriendo los meses me las fueron derrumbando una por una. Este año me mudé tres veces de casa (una de ellas fue porque me corrieron de donde estaba), dormí en un motel barato mientras encontraba donde vivir, gente de mi propia familia me dio la espalda, me lastimó y me decepcionó como nunca antes, otros que se decían mis amigos me traicionaron hablando a mis espaldas, me rompieron no sólo el corazón si no también toditita la madre y las pocas esperanzas que me quedaban en el amor, me quedé sin trabajo y sin dinero, lloré más que nunca, empecé a ir al psicólogo que no me sirvió para un carajo, se me quitaron las ganas de levantarme cada día, la persona que más me importaba me abandonó así nomás como si yo fuera algo desechable, bajé seis kilos, tuve que empezar a tomar antidepresivos que me cuestan un ojo de la cara y como si eso no fuera suficiente, la vida me remató escupiéndome en la cara el día que me caí y me quedé tres semanas con un ojo morado.
No digo que este año no haya tenido sus cosas buenas, no, también las hubo. Pero si tuviera que decir algo, lo único que se me ocurre es:
Querido 2010, que bueno que ya te vas a la verga.
Feliz Navidad y un mejor 2011 a todos.
Sunday Secrets
Hace 4 años