jueves, marzo 15, 2012

Mientras no se sepa.

Hoy, no sé por qué, me acordé que hace como un año mi mamá se enteró de que el que había sido su mejor amigo en la universidad llevaba muerto como veinte años. Se había muerto en un accidente de coche en la carretera, así nomás. Joven y con familia y con planes y con futuro y con todo eso que tiene la gente que anda viva por el mundo.

Y en todos esos veinte años, mi mamá pensando que estaba vivo por ahí, que nomás le había perdido la pista. Veinte años después de su muerte, su amigo, para ella, se acababa de morir. De alguna manera supongo que se murió de nuevo. Veinte años después de muerto volvió a ser un muerto nuevecito, reciente, de esos que duelen con un hueco en el alma, de esos cuyas ausencias aún no ha amoritguado el tiempo. Así lo lloró mi mamá ese día, con esa ansiedad de quien acaba de ser despedido.

Y entonces pienso que aún después de muerto, uno puede seguir vivo cuanto tiempo quiera, siempre y cuando la noticia no se sepa.

jueves, febrero 23, 2012

De Limpiemos México y otras mamadas

El día de hoy mi post será más bien un tipo de denuncia ciudadana, ja. Y es que perdónenme, saben de antemano que mi misantropía va en aumento y que no puedo evitar odiar a la gente y a la sociedad, y menos cuando su estupidez comienza a afectarme. ¿Han oído de Limpiemos México, o Limpia México, o una mamada de esas? Bueno, pues es una "iniciativa" de Grupo Salinas y Fundación Azteca donde se trata de que "voluntarios" vayan a diferentes zonas de la ciudad a recoger basura. Ok, hasta ahí todo bien. El pedo es que la hijita del Sr. Ricardo Salinas necesita que vaya mucha gente pa' poder pararse el cuello y quedar bien con su partido político, oséase, esto quiere decir que su "iniciativa" sirve pa' ganarse votos, no porque realmente le interese la basura en la ciudad, o la gente que la padece. Y para eso se vale de los empleados de su compañía. En Grupo Salinas obligan (no con pistola en la cabeza, pero sabemos bien como son las cosas en esas empresas) a los empleados a participar en esa madre de Limpiemos México, y los hacen ir en DOMINGO hasta quién sabe dónde a recoger basura. Ahora yo me pregunto: Si son tan buenísima onda, ¿por qué no hacer su campañita en día laboral? ¿por qué no tomarse un lunes de su propio tiempo? ¿por qué no repartir guantes de a de veras pa la gente que va a "ayudarles" pueda hacer bien el trabajo que los están obligando a hacer? ¿por qué no, que neta, sean voluntarios? ¿por qué no asegurarse que la gente de la comunidad que se va a limpiar, realmente quiera hacerlo? (me sé una anécdota donde la gente no quería dejar entrar a los "limpiadores" porque su delegación pertenecía al PRD y les daba miedo que si veían ahí a los del Partido Verde les podrían quitar privilegios), y SOBRE TODO, ¿por qué no ayudar a mantener limpia la ciudad dejando de poner la publicidad de su partido? ¿saben cuántos recursos se desperdician imprimiendo tanto plástico y papel, cuántas toneladas de basura generan?... no mamen. Si realmente son tan buena onda, recluten voluntarios de a de veras, dejen de engañar a la gente de comunidades humildes prometiéndoles la presencia de actorcillos de TV Azteca pa' que limpien, o hagan las cosas por altruismo de verdad y no hagan tanto escándalo por su buena obra del día. O por lo menos, si van a obligar a todos sus asalariados a participar en sus mamadas, equípenlos con el material necesario y las medidas higiénicas que se requieren.

Por eso me caga tantísimo TV Azteca, Iusacel, Elektra y todas sus marcas que sólo pueden resumirse en una palabra: CHAFAS.

Por eso nunca dejaremos de ser un país tercermundista.

Pffff.

Gracias por su atención.


Y no, yo gracias a Dios nuestro Señor no pertenezco a esa chafiempresa.

jueves, enero 05, 2012

Qué raro es eso de morirse.

Ayer murió un amigo de mi papá. Era actor, acababa de salir en Miss Bala. Hace dos meses le diagnosticaron cáncer de páncreas y el miércoles en la mañana se fue. Son de esas cosas que no te esperas (si es que algún día se pueda esperar la muerte) y que te hacen ponerte a pensar qué se sentirá saber de a de veras que va a ser tu última Navidad, tu último año nuevo. Saber que pronto vas a desaparecer y no saber a dónde vas. Una persona está y al otro día ya no existe, nada. Qué raro es eso de morirse. ¿Qué pasa con todas las cosas que uno hizo, sus historias, los recuerdos que nunca le contó a nadie? ¿y todos esos lugares que visitaste, los que sólo tú sabías lo que te hacían sentir, la nostalgia que te recorría las entrañas cuando pasabas por ahí? ¿quién se queda con eso, a dónde va?... Y todos tus amores, esos que con tanto afán coleccionaste, esos que hicieron tu historia, ¿a esos qué les pasa? ¿dónde se queda todo eso?... un día ya no estás y ya. Y siempre te quedarán pendientes, cosas por hacer, personas que abrazar. Qué extraño es eso de morirse. Tanto que lucha uno en esta vida, tanto que se esfuerza por sentirse vivo, y un día cierras los ojos y te vas así nomás, sin importar qué hiciste y qué no, qué tanto quisiste y con cuánta intensidad, si fuiste bueno o malo, rico o pobre, inteligente o estúpido. Te vas sin importar si no alcanzaste a ver la última película de Batman o sin saber en qué acababa Harry Potter. Te vas si te la pasaste en el trabajo todos los días hasta las 12 de la noche o si conociste cada rincón del mundo. Te llevan a veces a la fuerza aún cuando te haya faltado dar un último beso a aquel amor que dejaste pendiente. Se mueren los genios y se mueren los imbéciles. Cierran tu casa o tu cuarto con llave y se queda tu ausencia cuidando todas las cosas que formaban parte de tu día a día y que ya no vas a volver a usar nunca. Aquel vestido dorado que te pusiste la primera vez que te quedaste a dormir en su casa, la colcha que te tejió tu mamá, el gato de peluche que te regaló tu abuela en tu cumpleaños número ocho, las cartas de tu primer novio y todo eso que no volverá a tener sentido jamás para nadie. No, nunca entenderé a la muerte. No sé qué será eso de desaparecer del mundo un día y para siempre. No le temo, la he hasta anhelado en horas oscuras, pero no la entiendo.

Y aún así, todos nos andamos muriendo.



Descanse en Paz Miguel Couturier.

jueves, noviembre 24, 2011

Stuffing & cranberry sauce

Hoy, señor de los quáqueros y los pavos que celebras el Thanksgiving, quiero agradecerte por:

Todas esas personitas que me dan harta hueva, esas que se quieren hacer las interesantes y las cultas poniendo citas de libros en su Facebook, las que quieren dar lecciones de vida y de moral, las monitas que se creen señoras porque les gusta el color rosa y su máxima ilusión en la vida es decorar su arbolito de navidad junto con sus "hubbies" o "maridos" porque todas ellas me entretienen en mis ratos libres. Gracias por todas aquellas personas que no se dan cuenta de su pendejez y se creen muy listas; esas son las más divertidas. Gracias por sus timelines llenos de imbecilidades, leerlos me hace el día. Gracias por las cursiladas que ponen en sus muros y sobre todo gracias por dejarme saber que esas parejitas son las que menos cogen. Priceless. Horas y horas de sana diversión. Gracias por mi ácido sentido del humor y mi sarcasmo, por mis amigos que son muy inteligentes y lo comparten y hacen comentarios malísima onda que hacen que me cague de risa, gracias por todos aquellos "creativos" que se creen creativos por seguir y retuitear a Daniel Granatta (y que conste que contra él no tengo nada), gracias por el Instagram que hace que todos nos sintamos fotógrafos, gracias por mi trabajo y mis compañeritos que eso sí lo digo en serio, todos lo máximo de lo máximo y cazan zombies en Japón y se les pegan los acentos duranguenses y mis jefes me consienten y me traen mi Wacom.

Eso sí, te falló durísimo que no pudiera ir al Black Friday.

martes, noviembre 01, 2011

Mis muertos vivos.

Morir es retirarse, hacerse a un lado, ocultarse un momento, estarse quieto, pasar el aire de una orilla a nado y estar en todas partes en secreto.


Lala y abuelo, no dejen de visitarnos hoy en la noche. Con todo el cambio de casa y los pleitos y el reacomodo este año no les pusimos ofrenda, pero eso no quiere decir que no nos acordemos de ustedes. Lala, no extrañes la casa. Tú te veniste con nosotros y todos nuestros recuerdos también. Las navidades, las muñecas, tu máquina de coser y el olor de tu cuarto; los colores de la colección de tus telas y el sonido de tus pantuflas cuando nos decías hasta mañana y te ibas a dormir. Abuelo, también tu recuerdo se mudó con nosotros. El sonido de tus dos timbrazos, la sonrisa que me ponías en los labios cada domingo cuando me traías mi queso doble crema y todas tus respuestas correctas cuando jugábamos maratón. Cuídenme a mi Morris y al Zamora, les han de estar haciendo compañía. No tengo veladoras para mostrarles el camino a la nueva casa, pero sé que ya lo conocen y que andarán por aquí de visita en la noche. Ah, y no se les olvide darme un beso antes de irse. Los extraño no sólo hoy sino todos los días, y hasta donde anden les mando, como siempre, todo mi amor.

Nos vemos pronto.

Feliz día de muertos.

jueves, octubre 06, 2011

Here's to the crazy ones.


Ayer, casi en tiempo real, nos enteramos todos de la muerte de Steve Jobs. Twitter y Facebook se saturaron con imágenes, citas, chistes y despedidas para el que fuera el CEO de Apple. Y es raro que a mi me mueva tanto la muerte de alguna personalidad pública: las estrellas de Hollywood no me impresionan, los políticos me decepcionan y hasta dan pena ajena y me niego a creer que los héroes nacionales acaben siendo los futbolistas; por eso quizás ayer se me salió una que otra lagrimita. Steve Jobs fue un gran visionario, un gran líder y un ser humano que, según cuenta su historia, empezó desde abajo creyendo en lo que hacía y llegó a la cima del mundo. Hace algunos años en una de mis crisis existenciales, cuando quería renunciar a mi trabajo horrible, acababa de cortar con mi novio imbécil y básicamente no sabía qué hacer con mi vida, un amigo me mandó el discurso que dio Jobs en la Universidad de Stanford y a lo mejor se oye tonto, pero fue exactamente lo que yo necesitaba escuchar en ese momento. Desde entonces, Steve Jobs significó más que un empresario con mucha visión marketera. A mi pocas personas me inspiran, y él lo hizo. Lloré la primera vez que oí aquel discurso y volví a llorar ayer al ver las imágenes de su vida, de cómo se fue apagando poco a poco; de cómo a pesar de ser de los hombres más ricos y poderosos del mundo, murió consumido por una enfermedad que no perdona nada ni a nadie.

Ha de ser bonito irse con tanta admiración de tanta gente, habiendo dejado un legado tan grande, habiendo hecho tanto y habiendo, ni más ni menos, cambiado al mundo. La gente (segun vi) dejó flores afuera de las Mac Stores alrededor del mundo, y se puede ver en las fotos a decenas de personas con la imagen de una vela encendida en su iPhone a manera de tributo. La foto del altar improvisado de Jobs no estaba impresa, estaba en un iPad. Y es que aceptémoslo, todos hemos babeado con los productos de Apple, los compremos o no. Yo por lo pronto puedo decir que paso más tiempo con mi Mac que con mi familia o mi novio. Y sí, tienen razón todos esos comentarios que ponían ayer en twitter, que toda la gente que sentimos su muerte jamás lo conocimos, que no era nuestro pariente o amigo ni nada por el estilo, que qué gran mamada. No sé, quizá tengan razón. Yo sí creo que perdimos a uno de los grandes de nuestra época, y que a mi, por lo menos, llegó a inspirarme de muchas maneras.

Adiós, Steve, y gracias.


Stay Hungry. Stay Foolish.

Steve Jobs
1955 - 2011

lunes, septiembre 26, 2011

News feed.

Estoy aburrida. Estoy en un Starbucks esperando a que lleguen por mi, escribiendo esto desde la laptop de mi chamba, que es una MacBook nuevecita y padre padre desde donde me gusta mamonear como si fuera mia (ja). Hay un Godínez enfrente de mi jugando ajedrez solo, un pandroso guapo leyendo un libro y una lobuki hablando por celular. Yo ya cumplí treinta años en medio de un karaoke con mis mejores amigos, sigo sin entender los cambios del Facebook y me he gastado una considerable cantidad de dinero comprando estupideces por internet. Me estoy mudando de casa, mi cuarto parece zona de guerra lleno de cajas a medio cerrar y yo me he convertido en una bola de polvo. Me he vuelto una cursi incurable que manda mensajitos llenos de corazones y salta de celos a la menor provocación. Me largué a Playa del Carmen con mi aquel, me emborraché un poquito con tequila y odié regresar a la ciudad. Pero, cosa rara, estoy contenta. Mi frapuccino grande me salió gratis por contestar una encuesta y me acabo de encontrar a un amigo en el Starbucks que resultó ser amigo a su vez del pandrosito guapo y, que raro, resulta que es francés. A mi el ojo no me falla.

Pero yo soy mujer comprometida. Y enamorada. Y así.

Mis posts se han vuelto muy aburridos y esporádicos, lo sé. Dejen nomás me regresa la inspiración, disculpen, ya estoy un poco senil.